Pumitas tucumanas que hacen historia

Cinco jugadoras de la provincia forman parte del primer seleccionado argentino juvenil, que se prepara para competir en los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018.

24 Dic 2017

El lugar de privilegio que ocupa Tucumán en el mapa del rugby argentino se extiende también a la rama femenina: además de ser la provincia que más nacionales ha ganado (cuatro, conquistados en forma consecutiva por Cardenales, club pionero en la región), es también una de las que más jugadoras le ha aportado a Las Pumas. No debía sorprender entonces que el primer seleccionado argentino juvenil de la historia tuviera fuerte presencia tucumana. Cinco de las 20 Pumitas convocadas a la Concentración Nacional en Paraná, paralela al Seven de la República, son tucumanas: Rocío Giménez (La Querencia), Luisina Contreras (Monteros Voley), Antonella Slame (Aguará Guazú), Azul Medina y Giuliana Agüero (ambas de Cardenales).

Que ahora existan también Pumitas mujeres tiene un por qué, y va más allá del acelerado crecimiento que viene experimentando el rugby femenino en el país y el mundo. Se sabe que, para que una disciplina adquiera el rango de olímpica, es indispensable que sea practicada por ambos sexos. Y en Río 2016, el deporte ovalado regresó al olimpo luego de más de 90 años de exclusión. No sólo eso: será además una de las 32 disciplinas contempladas en los Juegos Olímpicos de la Juventud que se celebrarán desde el 6 de octubre en Buenos Aires.

Dado que los YOG (Youth Olimpic Games) están dirigidos a deportistas de entre 14 y 18 años, el rugby de Argentina ya no sólo quería: necesitaba un seleccionado nacional femenino juvenil. Por eso, en octubre del año pasado inició el proceso de formar uno con una Concentración nacional que se desarrolló en Tucumán, y de la que participaron 18 jugadoras de diferentes clubes de la provincia. Más de 100 chicas fueron evaluadas en dicho proceso hasta llegar al plantel actual, del que saldrán las Pumitas que representarán a Argentina en los YOGBA 2018.

Experiencia inolvidable

“Ponerme la camiseta argentina fue la mejor experiencia de mi vida. El día que me la entregaron lloré toda la noche, al punto que mi compañera de habitación me pidió que me durmiera de una vez”, cuenta Azul, que debió pasar de la línea de tres cuartos a la de forwards sin escalas.

“Yo juego de centro o de apertura, pero allá ¡me pusieron de pilar! En un día aprendí a levantar en el line y a empujar en el scrum. Llegar a esto es lo que siempre soñé, y no hay palabras para explicar lo hermoso que se siente”, asegura la jugadora de Cardenales en su charla con LG Deportiva.

“Realmente fue una gran experiencia. Me dejó sin palabras”, confiesa Antonella. Ella, que sorprendía por su nivel en las infantiles de Natación, tiene objetivos claros: “quiero seguir mejorando y estar en los Juegos. Y si no me toca, no bajaré los brazos. Seguiré esforzándome para ganarme un lugar en el futuro, porque mi objetivo es ser Puma”, asegura la jugadora de Aguará.

A Rocío, como a muchas otras chicas, le costó conseguir la aprobación de sus padres para jugar al rugby. “Con esto les demostré que puedo, y hoy tengo su apoyo. La verdad, nunca pensé que iba a llegar a esto. La sola posibilidad de vestir la camiseta del seleccionado argentino ya es un orgullo total”, sostiene la centro de La Querencia, que espera seguir los pasos de la Puma alberdiana, Mayra Aguilar. “Ella me alienta a que me siga entrenando y que nunca baje los brazos, porque estoy en un lugar en el que muchas quisieran estar”, revela.

Gran promesa

Con apenas 14 años, Luisina ya es una gran promesa deportiva para Monteros. Juega desde los nueve, y suena con recorrer el mundo vistiendo la camiseta argentina. “Cuando veía que ‘Isa’ (Fontanarrosa, wing de las Pumas) y Mayra iban a otros países, le decía a mi papá que mi sueño era hacer eso. Todavía falta mucho, pero puedo decir que mi sueño está empezando a cumplirse. Estas concentraciones me motivan mucho, y estoy muy agradecida por el apoyo que me brinda mi familia”, destaca la medio scrum monteriza.

Giuliana no puede evitar emocionarse hasta las lágrimas cuando se pone a pensar en lo que vivió y lo que tiene por delante. “Estar en el seleccionado argentino es lo mejor que me ha pasado. No creí que llegaría. Me parecía demasiado increíble como para que fuera cierto”, confiesa la tres cuartos de Cardenales, y se anota en la carrera para los Juegos: “espero estar. Voy a luchar por vestir esta camiseta, porque un sueño y porque el rugby me cambió la vida. Jugar es lo que me hace feliz.”

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