“Con juegos divertidos se podrían aprender todas las materias”

Chicos de entre ocho y 18 años mostraron los juegos para computadora que ellos mismos crearon en un taller de programación

22 Dic 2017
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EXPONEN SUS CREACIONES. Chicos de distintas escuelas muestran los juegos que programaron en el taller de Programa2 del Ciidept. LA GACETA / FOTO DE JORGE OLMOS SGROSSO.-

“A todos los chicos nos gusta jugar en la compu. Te atrapa la atención y hasta que no termina no podés dejar de mirar. Se podría aprovechar todo eso en la escuela”, razona Belén Robles, de 17 años. “¡Sí! Con juegos divertidos se podrían aprender todas las materias!”, propone Jazmín, de ocho años, alumna de la escuela Patricias Argentinas. “¡Hasta historia podrías estudiar jugando. ¿Te imaginás ver las batallas de San Martín o de Belgrano con animación? ¡Uno se las aprendería a todas!”, asegura Ricardo Corbalán, de 15 años, del Instituto Santo Cristo.

Los juegos virtuales son una tentación irresistible para todos los chicos. Pero hay que diferenciar. “Una cosa es ser usuario de los juegos -como lo son casi todos- y otra es aprender a programar, que significa ver el juego desde el otro lado y decidir qué queremos que haga el usuario”, explica Belén, alumna de la escuela Técnica N° 1.

“A mí me encanta crear y diseñar”, dice una de las más entusiastas del taller Programa2, del Ministerio de Educación, que ayer concluyó con una muestra de los juegos creados por cada alumno.

La exhibición se realizó en una de las salas del Centro de Innovación (Ciidept), de avenida José Ingenieros 260. En una gran pantalla, cada chico, de entre ocho y 18 años, mostró los programas que había desarrollado durante los tres meses que duró el taller. El año próximo volverá a organizarse esta experiencia.

Nativos tecnológicos

La mayoría de los estudiantes que participan del taller comenzó a manejar la tecnología a los cinco años. Claro que las generaciones que vienen por detrás son más precoces todavía. “Yo tengo ocho años y comencé a los cinco a manejar los jueguitos con el celular de mi mamá. Todavía no tengo celular, pero lo manejo mejor que ella”, ríe Jazmín, con ojos pícaros.

Elías Carrizo, de 18 años, cuenta que su hermanito, de tres años, ya maneja los juegos de la compu. Sandino Jiménez Mone, de 12 años, alumno del colegio María del Rosario, relata que su tío le regaló su primera consola a los cinco años. “Fue un juego tipo Family. Me encantaba pero tenía un solo juego. A los siete años me regalaron la Play 2, y ahí sí me divertía un montón y superaba todos los niveles”, cuenta el adolescente de ojos atentos.

Los mellizos Pablo y Carlos Santos, de 16 años, forman parte del grupo de 22 chicos que participó de Programa2. Con sus compañeros de la Técnica I compararon lo que se enseña en el taller con la materia Programación de la escuela. “En la escuela te enseñan más en profundidad y en forma más estructurada. En el taller te estimulan la creatividad. El juego te ayuda a manejar la lógica y el espacio”, aporta Belén.

Todos coinciden en que detrás de la diversión de los juegos hay un trabajo hecho con seriedad. Sandino cuenta que él estudió inglés con un juego que se descargó en la computadora: “jugué y jugué hasta que aprendí. Rendí la prueba y me saqué buena nota”. Para muestra, basta un botón.

El uso de Screatch ayudó a los alumnos

La mayoría de los chicos no tenía conocimientos sobre programación de video juegos, especialmente los del nivel primario. Sin embargo, a las pocas semanas ya habían logrado crear su primer juego, inventar los personajes, hacerlos interactuar entre sí, dialogar e incorporar música, explica María Alejandra Sánchez, coordinadora del Ciidept. Fue el primer curso de este tipo que se dicta en Tucumán para niños tan pequeños.

“Fue un paso a paso porque los chicos de primaria todavía no tienen una herramienta tecnológica de este tipo en la escuela. Ellos decidieron los distintos elementos para programar su video y lograron un producto final fabuloso”, agrega con orgullo. “El programa que utilizamos es Screatch (arañazos, en inglés) Es una plataforma desarrollada por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT)”, explica el ingeniero en Informática Lucas Plaza, que dio el taller de Programa2.

“En la programación de un juego, cada carácter significa algo. Esto es muy difícil de aplicar en niños tan pequeños. Lo que hace Screatch es eliminar esa sintaxis, de suerte que cada chico puede programar solamente arrastrando cada bloque para desarrollar el juego. Es decir que el alumno no tiene necesidad de leer los caracteres, con lo cual se bajan los niveles de dificultad”, explica el experto.

Plaza comenzó a enseñar el manejo de la herramienta tecnológica desde cero, y muy pronto todos estuvieron nivelados. “Esto hizo posible que cada chico desarrolle un programa diferente. Me sorprendió porque yo sólo les tiré algunas ideas y ellos desarrollaron varias opciones, con distintos niveles de persecusión”, señaló el profesor.

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