La aventura de recibir el nuevo año en el cielo

Los aviones ya no viajan vacíos en estas fechas. Las empresas ofrecen menúes especiales y brindis. Regalos de Papá Noel en el aeropuerto.

16 Dic 2017
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CELEBRACIONES ESPECIALES. La empresa canadiense Westjet sorprende a sus pasajeros con algo distinto durante cada Navidad o Año Nuevo.

A comienzos del siglo XX era el gran sueño: pasar las fiestas de fin de año abordo de un majestuoso transatlántico. Había festejos, orquestas y souvenires en salones decorados con árboles navideños y luces. La fabulosa imagen de la celebración en el barco sigue vigente hasta hoy. Y así como la inmensidad del océano seduce a los aventureros que buscan algo distinto para estas fechas, también lo hace la idea de brindar a miles de metros de altura, en medio de las nubes.

Esta opción -cada vez más popular entre los pasajeros- tiene motivaciones bien claras. Lo primero es el precio del pasaje, que suele ser bastante más económico. Lo segundo: aviones semivacíos, viajes más tranquilos, aeropuertos menos congestionados, sin colas infernales.

Históricamente, el 24 y 31 de diciembre han sido fechas de baja ocupación. Sin embargo de un tiempo a esta parte los vuelos van cada vez más llenos. De hecho, sitios on line donde se pueden comprar pasajes aéreos señalan que la demanda de viajes en estas fechas aumentó hasta un 50%.

Fuentes de Aerolíneas Argentinas confirmaron a LA GACETA esta tendencia. Y dieron un ejemplo: para el vuelo que parte desde Buenos Aires rumbo a Madrid el 31 de diciembre a las 23.55 se vendió la gran mayoría de los pasajes. En los primeros días de diciembre ya estaban ocupados 229 de los 255 asientos que tiene la aeronave.

Desde la empresa comentaron que de seguir esta tendencia los pasajes ya no serán tan baratos en estas fechas. El motivo: la gran mayoría de los viajes en avión se rigen por la fórmula vuelo más vacío = tarifas más bajas. A medida que aumenta la tasa de ocupación va subiendo el precio del boleto (por eso es que, por ejemplo, sale más barato comprar con mucha anticipación).

¿Cómo se festeja?

Navidad y Año Nuevo son momentos que distintas aerolíneas alrededor del mundo se esmeran por no pasar por alto. Generalmente, de acuerdo a los testimonios recogidos por distintos pasajeros, el capitán de la tripulación avisa a los pasajeros cuando falta un minuto para las 12 (se toma como referencia el horario del país de destino) y así realizan la cuenta regresiva. En algunos casos se ofrecen menúes especiales y copas con champagne, detalla Gonzalo Zalazar Romero, quien ha viajado en varias oportunidades durante las fiestas.

Hubo casos en los que las empresas sorprendieron a sus clientes con un Papá Noel a bordo y regalos para todos. Ocurrió hace cuatro años, cuando la firma canadiense WestJet hizo algo original para agasajar a sus pasajeros en Nochebuena. Mientras esperaban la salida del vuelo en el aeropuerto de Toronto, la aerolínea invitó a sus clientes a contarle a un Papá Noel qué regalo querían para Navidad. Unos 150 empleados de la empresa aprovecharon la duración del viaje para irse de compras y adquirir la lista de regalos que los pasajeros habían revelado. Una vez en tierra, los clientes recibieron la sorpresa en la cinta de equipajes. Había de todo, desde medias y pasajes gratis hasta un televisor gigante. Mientras abrían sus obsequios personalizados, caía nieve artificial y por los altoparlantes sonaba música navideña.

Una idea similar ya había tenido dos años antes la aerolínea Spanair. En la Navidad de 2011, los pasajeros de un vuelo desde Barcelona a Las Palmas de Gran Canaria se encontraron con algo más que sus maletas al aterrizar. De la cinta transportadora de valijas salieron regalos que portaban el nombre de cada uno de ellos.

Si de anécdotas se trata, la más curiosa sin dudas es la del vuelo de United Airlines que salió de Shangai (China) el 1 de enero de este año, a las 00.20 y llegó a San Francisco (Estados Unidos) a las 18.54 del 31 de diciembre. Los pasajeros del avión despidieron dos veces el año y festejaron dos veces la llegada de 2017. En el trayecto, de nueve horas, justo tocó el cambio de fechas, que se sumó a la diferencia horaria entre ciudades: 16 horas.

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