El Mundial, un desafío mental

La ansiedad, el primer rival a vencer para Argentina

04 Dic 2017
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EQUIPO AL HOMBRO. En Rusia, Messi deberá soportar una enorme presión. REUTERS

Sebastián Blasco - Psicólogo deportivo

Sin caer en el reduccionismo de explicar todos los motivos a través de causas psicológicas, intentaremos aproximar algunos aspectos emocionales mentales a partir del sorteo para el próximo Mundial. Lógicamente, el primer partido suele ser el de mayor envergadura, ya que ahí juegan un papel muy importante las ansiedades, los miedos y los fantasmas. Es por esta razón que en esta etapa se produce el mayor número de lesiones, ya que esta ansiedad aumenta el grado de presión, disminuyendo la capacidad de espontaneidad del jugador, afectando el descanso y, de esta forma, favoreciendo una respuesta cargada de errores que posibilitan lesiones musculares.

La Selección hará su presentación contra Islandia, un país debutante. Solamente seis de cada 20 selecciones que juegan por primera vez logran avanzar a octavos de final. Argentina deberá ser inteligente en su partido inicial para hacer valer su historia. Poner sobre la mesa el manejo de una situación previamente asimilada gracias a toda la experiencia que tiene por el hecho de haber jugado ya una gran cantidad de Mundiales. Esto es lo que debe pesar en la balanza a la hora de enfrentarse con una selección que no tiene la misma experiencia adquirida. Por otro lado, deberá tener recaudo en no subestimar al rival, no perder su nivel de concentración y poder convertir la presión de ser el favorito de ese encuentro en su motivación más profunda.

Empezar ganando es muy importante, pero no lo es todo. No olvidemos el Mundial 2002, enh el que comenzamos victoriosos el primer partido contra Nigeria y luego quedamos afuera de la fase de octavos de final.

Luego deviene el partido contra Croacia, aparentemente la selección de mayor envergadura y el rival más exigente. Será una gran prueba contra un rival europeo para ir ganando roce para los cotejos posteriores.

Como se hizo costumbre en los últimos mundiales, el último cruce será con Nigeria, un equipo con un gran talento físico individual y espíritu aguerrido. Las estadísticas no lo son todo, pero marcan una tendencia. En las últimas cuatro copas que hemos jugado contra este rival, la “Albiceleste” obtuvo el triunfo. Será difícil para los africanos poder correrse de esta historia.

Sin intentar hacer futurología, podemos dar cuenta que, tal cual está confeccionado el fixture, Argentina podría cruzarse en semifinales con Alemania. Una vez más, el fantasma presente. Será momento de poder poner en palabras estos temores y miedos que circulan frente a este duro rival para poder tener un encuentro desde el especto real y no el imaginario.

Sea cual fuese el rival y sea cual fuese la estadística de los datos que están por detrás, la selección argentina se encuentra una vez más ante el desafío de jugar un nuevo Mundial. Esperemos que sea el inicio de un nuevo proyecto que emerja sin estar tan pendiente de los resultados, sino de la búsqueda de una meta mucho más profunda: crecer y poder sostener un proyecto a largo plazo.

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