Penoso trámite

Los ciudadanos padecen los problemas que genera la ineficiencia de la administración pública.

11 Mayo 2004
La ineficiencia de una buena parte de la administración pública es legendaria. El ciudadano que quiere estar al día con sus impuestos, debe perder con frecuencia las mañanas en colas insondables. Y puede sucederle que cuando llegue al mostrador le contesten que debe regresar al día siguiente.
Eso sucede, por ejemplo, cuando se debe gestionar el permiso de buena conducta en las oficinas de la Policía que están ubicadas en Italia al 2.600, es decir lejos del centro. Al llegar, el ciudadano se entera de que sólo puede retirar el formulario de 7 a 10. Cuando pregunta acerca de los requisitos, le contestan como haciéndole un favor. La persona regresa al día siguiente y se entera de que le falta tal o cual papel, razón por la cual debe retornar otro día. Si el personal encargado de dicho certificado carece de eficiencia para atender al público, la Policía podría poner un afiche grande con todos los requisitos necesarios.
De ese modo, se evitaría jugar con el tiempo y el dinero de los ciudadanos, que, por otra parte, son quienes les pagan el sueldo a los policías con sus impuestos.

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