La Policía busca a un hombre que escapó después de la muerte de su novia en Lules

La pareja de la joven declaró que fue atacada por cuatro hombres y que él la defendió; pero luego desapareció de la comisaría. Ocurrió en el barrio San Rafael. Hay dos personas apehendidas. Las dudas de la familia de la víctima. Intensa búsqueda.

21 Nov 2017

Cuando los policías municipales de Lules llegaron a la casa del barrio San Rafael de La Reducción, el cuerpo de Andrea Beatriz Corbalán (31) estaba tendido sobre una cama y su novio, Domingo Coronel (27), le practicaba masajes cardíacos, intentando reanimarla. Córdoba les dijo que cuatro sujetos habían tratado de abusar de ella y que él les hizo frente. Luego, según su versión, la llevó hasta el domicilio de su ex mujer, Nancy Martínez, junto a un vecino, apodado “Porrón”. Pero como la joven comenzó a sentirse mal, la dueña de casa, Nancy, se comunicó con la Policía para pedir ayuda.

Los uniformados municipales llevaron a la víctima en un patrullero hasta el hospital Regional. De acuerdo a los médicos de guardia, la mujer llevaba varias horas de fallecida, ya que tenía las pupilas muy dilatadas.

Los familiares de la mujer identificaron el cuerpo en ese nosocomio. Aseguran que tenía heridas en el pecho y el rostro. Las fuentes investigativas aclararon que se debe aguardar los resultados de la autopsia para confirmar las causas del deceso.

Mientras permanecía en el hospital, Coronel contó ante los policías que fue con su novia a bailar y cuando volvían, pasada la medianoche, le pidió a la chica que aguardara junto a un refugio sobre la ruta, hasta que él fuera a la casa de su ex (ubicada a unos 700 metros), ya que debía dejarle dinero para sus hijos. Pero al llegar al lugar donde había dejado a su novia, vio a cuatro hombres que la atacaban sexualmente. La familia de la joven descree de esa versión al punto de que al llegar al nosocomio increparon a Coronel, a quien señalan como el asesino, según dijeron en diálogo con LA GACETA.

Gabriela Corbalán, hermana de la víctima, cree que Coronel amenazaba a Andrea, quien -dijo- le tenía miedo. Aunque no hay denuncias formales, afirma que su hermana era víctima de violencia de género.

“Estaban de novios hace dos años y cuando ella no lo quería atender por algún motivo, él saltaba sobre la reja y entraba a la casa, o cortaba los cables de la luz. Una vez llegó a incendiar un auto que teníamos estacionado en el garaje”, aseguró.

Coronel declaró que después de enfrentar a los supuestos agresores, arrastró el cuerpo de su novia hasta la casa de su ex (estuvieron en pareja hasta enero, según las fuentes consultadas). Algunas de las lesiones que presenta el cuerpo de Corbalán confirmarían esa versión.

Por el momento, se desconoce cómo fue la secuencia en la que fue asesinada. El cuerpo de Corbalán fue llevado a la Morgue del Poder Judicial para practicarle una autopsia.

A última hora de la tarde, los restos de la joven fueron entregados a sus familiares para que fuesen velados. Por ahora, los pesquisas son cautos y prefieren no adelantar conclusiones sobre las causas de la muerte. A simple vista, no se advierten heridas ocasionadas con algún tipo de arma, señalaron. Tampoco descartan una feroz golpiza y hasta que haya sido estrangulada.

Intensa búsqueda

Poco después de las 2, Los policías llevaron al hombre desde el hospital hasta la comisaría de Lules, pero imprevistamente desapareció de la sede policial, alrededor de las 4.30. Informados de esta situación, desde la Fiscalía XI (subrogada por Diego López Ávila) ordenaron su búsqueda. Hasta el cierre de esta edición, los investigadores intentaban infructuosamente ubicarlo en diferentes domicilios de familiares, amigos y allegados.

Tanto su ex mujer como el vecino que lo habría ayudado quedaron aprehendidos después de declarar ante los investigadores de Homicidios. Según trascendió, habrían entrado en varias contradicciones y sus testimonios serían muy inconsistentes. Por ahora, todo apunta a que se trataría de un femicidio.

Los pesquisas también se entrevistaron con varios vecinos, quienes habrían contado que no vieron ni escucharon nada. El asesino podría haber tenido al menos un cómplice que lo ayudó a reducir a la víctima.


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