Los citricultores plantean su inquietud por la suba de los impuestos internos

16 Nov 2017
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Los citricultores se sumaron ahora al planteo contra el incremento de los impuestos internos que afectan, particularmente, a las economías regionales. La inquietud de ese sector se afianzó porque el Gobierno nacional decidió mantener su decisión de gravar con una alícuota del 17% a las gaseosas azucaradas, a pesar de las quejas de empresas como Coca Cola y de las provincias azucareras.

“Preocupa el impacto económico y social que tendría en las economías regionales el proyecto que elevará el impuesto interno a las bebidas azucaradas, muchas de ellas con jugo natural en su composición”, se pronunció la comisión directiva de la Asociación Citrícola del Noroeste Argentino (Acnoa). “Es necesario destacar que una medida de semejante calibre reduciría en forma inmediata la competitividad de las economías regionales, en delicado equilibrio como la citrícola, con el consecuente impacto que ello produciría en las fuentes laborales del interior del país”, insistió en su planteo.

Antes de participar en la cumbre de mandatarios en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, manifestó que el incremento del impuesto interno a las bebidas azucaradas afectaría a todas las provincias productoras del endulzante que dan trabajo a más de 50.000 personas.

Y aseguró: “no hay sustento científico para explicar esto como tema sanitario”, y recordó que “no había afectación de impuestos sobre las bebidas con endulzantes artificiales”. Según Manzur, en toda esta situación se plantea una “inequidad”, ya que “el azúcar da trabajo a miles de argentinos y los edulcorantes se importan en su totalidad”.

“Están gravados por un impuesto interno del 17%, en tanto contengan azúcares libres añadidos, los siguientes productos: las bebidas analcohólicas, gasificadas o no, incluso aquellas con cafeína y taurina sumplementadas o no, las elaboradas a base de soja con o sin el agregado de jugos frutales o a base de sales minerales vitaminizadas o no y las adicionadas con nutrientes esenciales o fortificadas”, dice el texto del proyecto de reforma que el Poder Ejecutivo Nacional envió al Congreso para su tratamiento.

En cambio, a aquellas bebidas que no contengan azúcares libres añadidos, se les aplicarán los siguientes tributos: 10% a las analcohólicas con cafeína y taurina, suplementadas o no y 8% para las que tengan menos de 10° GL de alcohol en volumen.

Si bien los vinos, las sidras y las cervezas quedaron excluidos, el whisky tendrá que pagar una alícuota de 29%, como así también el coñac, brandy, ginebra, pisco, tequila, gin y vodka. Para las otras bebidas alcohólicas habrá dos fases: las que tengan entre 10 y 29 grados de alcohol pagarán un 20% y las que superen los 30 grados, como el fernet, un 29%.

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Juan Manzur
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