El Whatsapp de José

30 Oct 2017 Por Fernando Stanich

Los grupos de WhastApp canalizan hoy los estados de ánimo de las personas. Lo que se dice, lo que se muestra y los emojis a los que se recurre nos desnudan ante ese micromundo que se abre detrás de la pantalla del teléfono celular. Que en cuestión de horas los hermanos Yedlin hayan abandonado el grupo “Equipo de José”, y que esa decisión la hayan tomado luego de los comicios del último domingo, revela la crisis en la que se ha sumido el oficialismo provincial.

Dos despedidas

Apenas habían pasado unas cuantas horas del cierre de la votación cuando el centenar de integrantes de ese universo alperovichista se toparon con el mensaje “Gabriel Yedlin salió”. Se fueron a dormir sin ninguna explicación y, en las primeras horas del lunes, se despabilaron con un texto de otro Yedlin. En este caso era Pablo, un poco más protocolar, que se despedía con un mensaje en el que daba cuenta de que ya no disponía de tiempo para leer todos los diálogos que se generaban en ese grupo. Las altas y bajas en esa red de mensajería son cotidianas, pero que los protagonistas de este desaire hayan sido dos de los funcionarios más alperovichistas que hay en el gabinete de Juan Manzur, no es casual. Todo lo contrario; expone que la interna por llegar en pie a 2019 arrancó sin miramientos, y a pasos acelerados.

Presunta conspiración

Tal como se dijo en esta columna hace una semana, apenas unas horas después de la votación que arrojó dos diputados para el macrismo y dos para la Casa de Gobierno, todas las miradas apuntaron directamente al ex gobernador José Alperovich. Está instalada la sensación en el entorno del vicegobernador Osvaldo Jaldo de que el senador, o al menos su espacio, jugó en favor del bussismo para ponerle un techo a las aspiraciones del primer candidato de la lista. Lo curioso es la sorpresa de los oficialistas, teniendo en cuenta que ya el sábado en el alfarismo presagiaban que contarían con una ayuda determinante en las urnas, además del plus de los tickets. Los números en circuitos periféricos de la capital alientan la teoría de la conspiración, aunque los dirigentes territoriales del oficialismo aseguren que en esas barriadas, las más castigadas por la droga y por la inseguridad, el mensaje de campaña de Ricardo Bussi penetró de manera exitosa. ¿Tiene sentido que Alperovich haya pergeñado semejante travesura? Desde luego, no es lo mismo enfrentar a un Jaldo sentado sobre 500.000 votos y tres diputados que a otro apoyado en 460.000 sufragios y dos bancas.

El oficialismo, de ahora en más, deberá convivir con esa duda. El propio Pablo Yedlin la exteriorizó el jueves por la mañana. Ya alejado del grupo “Equipo de José”, el secretario General de la Gobernación habló de “traición” durante una reunión de gabinete. En ese encuentro, el ministro de Gobierno, Regino Amado, intentó trazar un balance positivo de los comicios, pero no pudo animar a un golpeado Yedlin. La seguidilla del ex candidato a diputado continuó un día después. El viernes, Pablo y su hermano Gabriel posaron con Darío Monteros, el intendente bandeño y uno de los hombres más cercanos a Jaldo. “Analizando los resultados del domingo”, escribió el funcionario debajo de la imagen. Monteros, quizás para ya no dejar dudas de que había sido el autor de la aficheada del lunes, respondió ese posteo en Twitter con un mensaje elocuente: “Reflexión más que clara, vamos para adelante Manzur-Jaldo Conducción”.

Mensajes

En el medio de estos sucesos, Jaldo desmanteló la mesa de conducción de la Legislatura y se prepara para cubrirle la banca por la que pleitea Sergio Mansilla. Es obvio que el destinatario de esas acciones es el propio Alperovich. Pero, en realidad, las medidas del vicegobernador están dirigidas al propio gobernador. Jaldo, con esta intempestiva reacción, presiona a Manzur a tomar una decisión. O, cuanto menos, a mostrar sus cartas: ¿seguirá sin dar señales de emancipación de su alperovichismo crónico o apurará su independencia? El diputado electo rodea a su compañero de fórmula que, incluso este fin de semana, se encargó de mantener el enigma ante un par de interlocutores: “hay que ir despacio”, se limitó a responder.

Indicio de poder

Con Manzur en la tesitura del “siga, siga”, el alperovichismo se mantiene atento a los pasos del tranqueño. En especial porque el vicegobernador apunta ahora sus cañones a la base de aprovisionamiento del senador: el Ministerio del Interior. El desenlace de esa embestida también será reveladora: si eventualmente Miguel Acevedo llega a ser reemplazado, habrá un indicio concreto del poder del jaldismo. El otro elemento que preocupa a las huestes del ex gobernador es el futuro del vicegobernador. No es lo mismo desmantelarle la estructura con Jaldo en Buenos Aires, sentado en una banca de diputado, que con él sosteniendo las llaves de la Legislatura. En rigor, el resultado “corto” de los últimos comicios parece ser la mejor excusa que encontró Jaldo para pensar en desestimar su licencia o renuncia al cargo y continuar al frente de la Cámara. El objetivo es que cada vez sean más los que se animen a abandonar el grupo de WhatsApp “Equipo de José”.

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