Carson McCullers, más que una escritora regional

Hacia el final de su carrera, escribió: “Yo tengo más que decir que Hemingway, y Dios sabe que lo he hecho mejor que Faulkner”

22 Oct 2017
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Por Pablo Nardi - Para LA GACETA - Buenos Aires

Se la considera una de las grandes escritoras del Sur de Estados Unidos. En su adolescencia quiso ser pianista, ambición que luego abandonó para dedicarse a la escritura. Publicó su primera novela a los 23 años. Nada menos que El corazón es un cazador solitario. Escribió gran cantidad de relatos breves, la mayoría se publicaron en grandes revistas como The New Yorker o Harper’s Bazaar. De muy joven conoció a Reeves McCullers, soldado voluntario y aspirante a escritor, con quien tuvo una relación tormentosa toda su vida. Tras una vida entera acosada por problemas de salud, murió joven, a los 50 años, en 1967.

Esa es, en resumen, la vida de Carson McCullers, nacida hace exactamente 100 años y fallecida hace 50. Si bien en Estados Unidos se la reconoce como una de las grandes escritoras regionales -pues la literatura del Sur es considerada regional, del mismo modo que en Argentina toda literatura que no es de Buenos Aires pasa por regional-, en nuestro país el reconocimiento tardó en llegar. Hasta hace poco era difícil conseguir sus libros, incluso los más populares como La balada del café triste. Para suerte de los lectores, Seix Barral decidió publicar siete tomos con sus obras completas.

El volumen más completo es El aliento del cielo. Contiene la totalidad de los relatos breves de McCullers y tres de sus novelas cortas, además de un prólogo y comentarios de Rodrigo Fresán. Los comentarios que preceden a los textos suelen ir en una misma dirección: vincular los cuentos con aspectos biográficos y el momento en que fueron escritos. El prólogo confirma lo que habitualmente se dice de la autora: que su tema más importante es el amor en todas sus formas y que es una escritora difícil de encasillar.

Los demás escritores del Sur, por ejemplo Flannery O’Connor y William Faulkner, hacen del esclavismo, la religión y las costumbres sureñas un tópico que sobrevuela en todo momento. En cambio, en las ficciones de McCullers el desarrollo de las historias no se vincula tanto con el lugar en que ocurren; la verdadera historia está dentro de los personajes. McCullers aprovecha la trama de sus cuentos para reflexionar sobre el amor, sobre la soledad, sobre la condición humana, y lo hace desde un lugar que trasciende cualquier regionalismo.

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Pablo Nardi - Periodista y crítico.

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