“El motociclista cree que nunca le va a pasar nada”

“Dicen ‘voy acá nomás, a la vuelta, no va a pasar nada’, pero pasa”, planteó Clara Pucheta, referente de Estrellas Amarillas. Los especialistas señalan que hay dos factores preponderantes en los siniestros viales: falta de educación y de precaución de los conductores.

18 Oct 2017
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ESCENA REPETIDA EN TUCUMÁN. Un motociclista pone en juego su vida y la de su familia: en el rodado van cuatro personas y ninguna lleva casco. LA GACETA / FOTO DE FRANCO VERA

Al lanzar una campaña sobre el uso del casco -antes de las que tienen planeadas por el uso de cinturón y por el peligro que implica usar el celular al manejar- el Ministerio de Salud apuntó a la mayor franja de accidentados de la provincia. Según los números que manejan, de los 17.800 involucrados en accidentes este año, el 80% (unos 14.240) son motociclistas. A su vez, el 80% de esos motociclistas (unos 11.400) iban sin casco. Los especialistas ensayan todo tipo de explicaciones para este fenómeno, que van de la falta de controles a la poca estabilidad que tienen las motos de baja cilindrada, las más comunes. Sin embargo, concluyen que las razones más significativas son dos: la falta de educación, y que los tucumanos creen que jamás sufrirán un accidente.

“Dicen ‘voy acá nomás, a la vuelta, son un par de cuadras, no va a pasar nada’ y pasa. Hay gente que tiene ese pensamiento luego de haber sufrido un accidente en la familia: van al velorio o a pintar una estrella en moto, sin casco y con criaturas”, sentenció Clara Pucheta, referente de Estrellas Amarillas y hermana de Raúl Marcelo Pucheta, un canillita que murió en 2010, atropellado por una camioneta que pasó un semáforo en rojo en las avenidas Mate de Luna y Alfredo Guzmán.

El especialista en seguridad vial Jorge Rodríguez Robledo coincidió con Pucheta, pero agregó que se trata de una actitud soberbia y que los tucumanos son hijos del rigor. “El motociclista cree que nunca le va a pasar nada, se dice a sí mismo que es un gran conductor y que con eso basta. Esa posición soberbia lleva a cometer errores. Aquí hay un pensamiento particular. Más que una campaña de spots publicitarios para generar conciencia, al tucumano hay que ponerle más controles. La idea que hay es ‘están controlando, llevemos el casco’, porque más miedo que morirse les da que les saquen las motos”, advirtió.

Sobre esto último, Pucheta lamentó que haya que obligar a los conductores a cuidarse, en vez de que ellos lo hagan por sí mismos: “nos tienen que poner lomos de burro para no exceder la velocidad, cuando cada uno debería acatar las normas por convicción”.

El ingeniero Pedro Katz, también especialista en el tema, ensayó una explicación a esta particular forma de ignorar los peligros. “Esto es resultado de una cultura que está instalada en el conjunto de los habitantes de nuestra sociedad. Por el hecho de dominar el acelerador tan fácilmente y ver que otros hacen lo mismo, yo me siento en condiciones de zigzaguear, de sobrepasar a otro de cualquier manera. Creo que tengo agilidad, destreza, lucidez porque tenemos instalada la idea de que todo está escrito en el libro del destino y que a mí no me va a pasar. Los siniestros ocurren cuando creo puedo hacer más cosas de las que puedo, y no soy consciente de que hay otras personas que tienen la misma idea que yo y que ocupan espacio en la calle”, opinó.

"Sensación de omnipotencia"

Con un análisis desde otro plano, la psicóloga Mirtha Gallardo -subdirectora de Licencias de Conducir del municipio- lamenta la falta de cuidados de los motociclistas. “El sujeto no tiene conciencia de la limitación de su cuerpo. Su necesidad de ese momento, llegar a determinado lugar, se sitúa por encima de su seguridad. Es un sentido de omnipotencia”, estimó. Además, explicó que la gran mayoría de los vehículos secuestrados y de los que cometen infracciones son motos.

Gallardo agregó: “el municipio tiene un boleto estudiantil gratuito y hay personas que siguen llevando a las criaturas al colegio en moto”. Sobre esto, la subsecretaria de Estado del Ministerio de Salud, Lucía Cebe, había explicado que de lunes a viernes, los horarios en que más se registran accidentes de motos coinciden con el ingreso y la salida de los chicos a las escuelas.

"La letra no entra con sangre"

“Si queremos un cambio en serio, debemos pensar en un programa de educación en primario, secundario y universitario. En todas las materias se puede tratar este tema: en economía se puede explicar el perjuicio que le causa al Estado la cantidad de accidentes, en física y anatomía se pueden analizar sus consecuencias. Pero esto es algo que no verá sus frutos ahora, es un trabajo a largo plazo. El Ministerio de Salud debiera reunirse con el de Educación porque aquí sólo sirven las soluciones integrales”, planteó Clara Pucheta, de Estrellas Amarillas. Pedro Katz, especialista en el tema, ejemplificó: “cuando muere una persona en un accidente, los amigos van al acompañamiento en moto y sin casco. La letra no entra con sangre, sino con educación. Y no se lo está haciendo. Hacer campañas no es educar, aunque la del Ministerio de Salud es muy interesante”.

"Van sorteando el tráfico"

El conductor profesional de motos Ramiro Mendilaharzu (integrante del equipo “Tucumán Racing Team”, que compite a nivel nacional) explicó que existen ciertas cuestiones técnicas que pueden influir, pero que el problema es que en Tucumán “se maneja muy mal”. “La mayoría de las motos que se ven en los accidentes son chicas y no tienen la estabilidad de una grande, por lo que cualquier roce puede terminar en un accidente. Pero no es menos cierto que conducen sin casco, sorteando el tráfico, muy acelerados, como queriendo ganarle a alguien. Y así terminan después”, analizó. Además señaló que no existen grandes secretos: “esto no es difícil. Hay que ir atento a todo, ir al compás del tránsito, respetando las normas”. Por último, explicó que le gustó ver algunos carteles al respecto en la vía pública: “impactan mucho, son positivos”.

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