El servicio de agua y cloacas

El principio general es que todo servicio público debe ser pagado por quienes lo utilizan.

06 Mayo 2004
Como es sabido, el servicio de agua y cloacas en Tucumán es uno de aquellos que el usuario se ha acostumbrado a no pagar. A diferencia de lo que ocurre con otros -el gas, el teléfono, la luz- donde la factura impaga acarrea fatalmente el corte, en el caso del agua ese corte no se realiza, atendiendo a comprensibles razones de la vida doméstica y de la higiene.
Esa curiosa situación parece estar a punto de sufrir cambios sustanciales, y existe un reciente decreto del Poder Ejecutivo que habilita a la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT) a cortar el servicio a los morosos. Se conoce los reparos opuestos a la posibilidad de la suspensión de los desagües cloacales, aduciendo el riesgo sanitario. Estas objeciones son compartidas por la Defensoría del Pueblo, que ha solicitado al Ejecutivo la correspondiente modificación.
En la actualidad, está en vigencia el denominado "Plan Amigable", implementado para que los usuarios en mora obtengan un plan de pagos que los ponga al día. De acuerdo con la información que hemos publicado, unos 25.000 clientes ya ingresaron a tales facilidades. Pero la SAT aclaró que los comerciantes no tuvieron un comportamiento similar, ya que de un total de 1.545 en mora, solamente 104 se presentaron para regularizar su situación. Esto es doblemente curioso, si se piensa que la prórroga del "Plan Amigable", dispuesto hace pocos días, se debió a la solicitud de la Federación Económica.
El principio general es que todo servicio público debe ser pagado por quienes lo utilizan. Es la única manera de que no sólo las prestaciones puedan seguirse brindando con regularidad, sino también el camino para que sea posible, a la empresa, realizar las inversiones necesarias para mantener la red en buenas condiciones, además de ampliarla.
Así, quienes no pagan las facturas, no sólo vienen a beneficiarse del aporte de quienes sí lo hacen, sino que también operan negativamente en contra de la modernización y de la buena marcha del servicio.
Esta morosidad ha sido fomentada, a través de los años, por la tolerancia del ente prestatario, tanto en épocas en que lo administraba el Estado como en la etapa de privatización. Se ha creado así, en la mentalidad de los clientes, el concepto de que el pago de la factura de agua y cloacas, es uno de los que puede postergarse infinitamente, sin que ello se traduzca en problema alguno, ya que el agua sigue llegando a los domicilios y a los comercios. Por lo demás, han sido frecuentes las moratorias destinadas a solucionar las situaciones de retraso. Pero, finalmente, no surtieron el efecto deseado, al advertir el usuario que la falta de cumplimiento de las cuotas pactadas no se traducía en sanciones.
Como parece evidente, semejante tesitura resulta insostenible, y es una de las causas por las cuales el sistema se muestra deficitario. En nuestra provincia, hace ya cerca de veinte años que no se realizan inversiones en el rubro, a pesar de que el aumento constante de población las torna urgentes, y a pesar de que el servicio muestra notorias fallas derivadas de la falta de mantenimiento.
Sin abrir juicio sobre la amplitud de los cortes, parece positivo que el vecindario moroso se haya acercado masivamente al plan de facilidades dispuesto; del mismo modo que resulta indispensable que lo hagan también todos los comerciantes, que no tienen razón alguna para considerarse exceptuados.
Sería deseable que, de aquí en adelante, se abra una nueva etapa en lo que a tan significativo servicio público se refiere. Es decir que, con el cumplimiento puntual del pago de facturas, sea posible contar con prestaciones cada vez más eficientes, y con las obras enderezadas al crecimiento de la red.

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