06 Mayo 2004 Seguir en 
BUENOS AIRES.- La condición y experiencia política del español Rodrigo Rato le ha permitido, como nuevo director gerente del Fondo Monetario, aliviar las rígidas tesituras de su segunda, Anne Krueger, sobre la posición del organismo internacional en el debate de la deuda argentina con los acreedores. El FMI -ha dicho el ex ministro de José María Aznar elevado ahora al estrellato financiero internacional- no debe mediar en esa cuestión, aunque también ha subrayado que "la sustentabilidad de la deuda y la recuperación de la credibilidad del país en los órdenes nacional e internacional afectan al futuro de su economía". En definitiva, poco habrán de cambiar en lo esencial las relaciones de Buenos Aires con el organismo, si bien Rato conoce profundamente nuestras dificultades desde hace años y tiene un lenguaje históricamente común. Las circunstancias señaladas estarán a prueba a partir del 15 del corriente, cuando llegue la nueva delegación del Fondo encargada de fiscalizar la marcha de la realidad fiscal. Para entonces, el tema más complejo y no cumplido hasta ahora en término, el nuevo proyecto de coparticipación federal, seguirá demorado por las dificultades que el presidente Kirchner tiene con la mayoría de los gobernadores, donde predominan los justicialistas.
Otras cuestiones
Hay otras cuestiones que no cambiarán con la presencia del economista español en el Fondo. Una de ellas concierne a la solicitud argentino-brasileña para que las inversiones en infraestructura sean deducidas del superávit fiscal, permitiendo así a nuestro gobierno mantener el 3 por ciento del mismo como referencia del acuerdo vigente con el organismo. Dicha solicitud surgió después del acuerdo Kirchner-Lula, pero el directorio del FMI solo habilitó a Brasil como una experiencia piloto, argumentándose que el país vecino tiene suficientemente ordenados sus compromisos financieros y, por tanto, la necesaria confiabilidad, un punto al que Rodrígo Rato se refirió tangencialmente en sus primeras declaraciones formales. El dato más referencial de esa posición del organismo internacional es la tasa actual de riesgo país de ambas naciones: 750 Brasil, contra 4690 de Argentina.
Postergación
La fuerte polémica del ministro Gustavo Beliz con los jueces por la reforma del Poder Judicial prevista en el Plan Trienal de Seguridad, ha dado lugar a que el Poder Ejecutivo demore una semana más la remisión del tema al Congreso. Después de la acordada de la Cámara Federal donde se formularon duras e inéditas consideraciones contra esa iniciativa, y que siguió a un pronunciamiento similar de la asociación de magistrados, se ha producido una serie de comentarios entre legisladores, en los que se advierte un extendido propósito revisor del proyecto gubernamental. Ese clímax dio lugar a que el presidente Kirchner postergara el envío del tema al Parlamento, para estudiarlo nuevamente a su regreso de Estados Unidos.
Otras cuestiones
Hay otras cuestiones que no cambiarán con la presencia del economista español en el Fondo. Una de ellas concierne a la solicitud argentino-brasileña para que las inversiones en infraestructura sean deducidas del superávit fiscal, permitiendo así a nuestro gobierno mantener el 3 por ciento del mismo como referencia del acuerdo vigente con el organismo. Dicha solicitud surgió después del acuerdo Kirchner-Lula, pero el directorio del FMI solo habilitó a Brasil como una experiencia piloto, argumentándose que el país vecino tiene suficientemente ordenados sus compromisos financieros y, por tanto, la necesaria confiabilidad, un punto al que Rodrígo Rato se refirió tangencialmente en sus primeras declaraciones formales. El dato más referencial de esa posición del organismo internacional es la tasa actual de riesgo país de ambas naciones: 750 Brasil, contra 4690 de Argentina.
Postergación
La fuerte polémica del ministro Gustavo Beliz con los jueces por la reforma del Poder Judicial prevista en el Plan Trienal de Seguridad, ha dado lugar a que el Poder Ejecutivo demore una semana más la remisión del tema al Congreso. Después de la acordada de la Cámara Federal donde se formularon duras e inéditas consideraciones contra esa iniciativa, y que siguió a un pronunciamiento similar de la asociación de magistrados, se ha producido una serie de comentarios entre legisladores, en los que se advierte un extendido propósito revisor del proyecto gubernamental. Ese clímax dio lugar a que el presidente Kirchner postergara el envío del tema al Parlamento, para estudiarlo nuevamente a su regreso de Estados Unidos.
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