El tratado de derechos humanos más universal

09 Oct 2017

Carlos Duguech - Analista internacional

Los tratados de Derechos Humanos en cada país son operativos en tanto hayan sido ratificados en debida forma por los mecanismos previstos en sus respectivos ordenamientos legales.

Hasta la propia Declaración Universal de Derechos Humanos, desde la Asamblea General de la ONU reunida en París el 10 de diciembre de 1948 -se destaca lo de “universal”- no puede llegar a tener la entidad del reciente “Tratado de Prohibición de Armas Nucleares” (con la indicación expresa de que es vinculante).

Porque, lo destacamos, es un verdadero tratado por la vida, por la supervivencia de la vida en el planeta.

El más universal de los tratados de Derechos Humanos en tanto es la vida, precisamente, lo que protege con la prohibición total de las armas nucleares.

En una columna que escribimos para LA GACETA publicada el 30 de octubre de 2016 (“Histórica resolución por el desarme nuclear total en la ONU”) se transcribieron palabras de Beatrice Fihn, directora ejecutiva de ICAN., organización galardonada ahora con el Premio Nobel de la Paz 2017: “Durante siete décadas, la ONU ha advertido sobre los peligros de las armas nucleares, y la gente en todo el mundo ha hecho campaña por su abolición. Hoy la mayoría de los estados finalmente han resuelto prohibir estas armas “.

Esta importante agrupación denominada Campaña internacional de Abolición de las Armas Nucleares, formada en 2007, de más de 100 ONG que abogan por el desarme nuclear en la mayoría de los países del mundo, ha tenido un relevante protagonismo en la conferencia de la ONU que derivó en la firma del Tratado el 7 de julio último. Tratado que, al ser ratificado por los primeros 50 países entrará en vigencia.

Sólo resta que los países poseedores de tales armas, Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Francia, China, Pakistán, Corea del Norte, Israel e India que abandonen su política de boicoteo al tratado y se sumen a él. De aquí en más, poseer armas nucleares será el oprobioso “privilegio” de los que pretenden ganar todas las guerras.

Y no les resultará fácil justificar sus arsenales a menos que adhieran a su turno a la perversa doctrina MAD (siglas en inglés): Mutua destrucción asegurada.

Resulta bienvenida la asignación de este Premio Nobel de la Paz por decisión del Comité Noruego que cada año lo otorga. Contribuirá grandemente a la consolidación y respeto del tratado de prohibición.

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