Humanos vs. extraterrestres

Nueva Zelanda liquidó a Los Pumas en el primer tiempo y se coronó otra vez en Argentina.

01 Oct 2017
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JUEGAN A OTRA COSA. McKenzie movió rápido y aprovechó que la defensa argentina estaba mal parada para marcar el segundo try de los All Blacks. Poco pudieron hacer Los Pumas frente al pentacampeón. Reuters

BUENOS AIRES.- Lo de los All Blacks en el Rugby Championship ya puede calificarse de monopolio: con su victoria por 36 a 10 sobre Los Pumas, firmaron su quinta consagración en las seis ediciones que se llevan disputadas desde el ingreso de Argentina en 2012 (sólo perdieron la versión reducida de 2015, que se adjudicó Australia). Y aunque todavía falta una fecha para el final, parece difícil que Sudáfrica (humillada en el encuentro de ida) pueda impedir otra coronación invicta de los “Hombres de Negro”, cuya campaña viene siendo todavía más extraordinaria que la del año pasado. Aunque a juzgar por los antecedentes de ambos equipos no parecía ser este el momento más favorable para que Los Pumas derrotaran por primera vez al mejor equipo del mundo, la esperanza es lo último que se pierde. Pero ayer tampoco fue el día: las ilusiones argentinas volvieron a chocar de frente contra la marea “negra”, por vigesimonovena vez en el historial.

No se puede culpar al equipo argentino. Lo cierto es que Nueva Zelanda se asemeja a Barcelona de Lionel Messi en sus épocas absolutistas: juega a otra cosa, y cuando pierde es noticia.

Lo que sucedió en Vélez es lo que pasa cuando se enfrentan humanos contra extraterrestres. Más allá de que el segundo tiempo fue parejo, Los Pumas no tuvieron chances porque ya estaba todo resuelto al finalizar el primero. Los neozelandeses hicieron su negocio en los primeros 40 minutos, a contramano de lo que venía sucediendo en los encuentros anteriores, en los que Los Pumas aguantaban la pulseada hasta la mitad del complemento.

Contra el mejor equipo del mundo es altamente probable que se pase más tiempo tackleando que atacando. Y la marca argentina no fue sólida: una reorganización lenta y demasiados tackles fallados (31, contra ocho de los visitantes) le facilitaron la entrada a los All Blacks, que sentaron un parcial de 29-3 con dos tries de Kieran Read, uno de Damian McKenzie y otro de Waisake Naholo.

Parecía que se avecinaba una goleada histórica, pero no hubo más que un segundo tiempo chatísimo, en el que Los Pumas tuvieron mayor posesión y se animaron un poco más, pero sin inquietar realmente a la defensa neozelandesa. De hecho, hasta el try de Juan Manuel Leguizamón llegó con muchísimo esfuerzo.

En esa última etapa, los All Blacks revelaron rasgos de humanidad tirando pases sin destino, lateralizando el juego, tomando malas decisiones... en fin, cosas que hacen los terrícolas. Pero ellos pueden darse el lujo, porque hasta jugando mal te hacen precio.

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