Valiosa colección con la historia de los municipios

30 Sep 2017 Por LA GACETA

Pocas veces ocupa un lugar de relieve entre las inquietudes de nuestros gobernantes, tal vez porque se cree que carece de valor y no sirve para operaciones bancarias o bursátiles. “Cultura es lo que queda cuando se olvida todo lo que se aprendió”, sostenía la escritora finlandesa Selma Lagerlof.

En los últimos días han sucedido dos hechos destacables a nivel local, uno es una concreción y el segundo, un compromiso. Se presentaron el jueves dos colecciones de libros editadas por el Ente Provincial Bicentenario Tucumán y el Consejo Federal de Inversiones. Una reúne en 19 tomos la “Historia de los municipios de Tucumán, siglos XIX y XX”, la segunda, condensadas en 11 volúmenes son las “Historias temáticas de Tucumán, siglos XIX y XX”; en total 30 libros.

Esta labor de gran aliento fue impulsada en 2016 por el Ente del Bicentenario. Se constituyeron dos equipos, integrados por docentes e investigadores de la UNT y la Unsta, coordinados por las doctoras Gabriela Tío Vallejo (municipios) y María Celia Bravo (historias temáticas). Trabajaron como pasantes alumnos avanzados de la carrera de Historia, que se ocuparon de la tarea de recolectar el material, en una investigación que abarcó las fuentes documentales y bibliográficas y efectuó entrevistas. LA GACETA contribuyó a través de su Archivo y puso a disposición su colección de diarios que datan de 1912.

La académica responsable de la colección municipal dijo que no se concibe al municipio solo como división administrativa. “Cobra vida la historia de una comunidad territorial con su trabajo, su relación con el ambiente, sus conflictos, pasiones e intereses... desde los primeros pobladores hasta la actualidad, cada libro transita la historia de su gente, sus recursos y producciones, las costumbres, la política, la religiosidad, las expresiones artísticas”, dijo. La coordinadora de las historias temáticas señaló que se trató de recuperar las historias de buena factura, pero “también asumir el desarrollo de aspectos y problemáticas de la historia provincial que prácticamente no habían sido indagados”.

El otro hecho que no pasó inadvertido para la comunidad cultural fue el compromiso público del intendente capitalino de reglamentar la ordenanza 4300, que hizo ante el auditorio colmado del Teatro Municipal Rosa Ávila, al cumplir esa sala su primer aniversario. En septiembre de 2010, el Concejo Deliberante capitalino aprobó por unanimidad la iniciativa del entonces concejal José Luis Avignone que impulsaba la creación de la “Distinción y reconocimiento a la trayectoria artística” con carácter de premio vitalicio. La ordenanza nunca se reglamentó.

A partir de tan valiosas colecciones, sería importante si cada municipio promoviera el estudio de su historia en los establecimientos educativos, de manera que alguien que viva, por ejemplo, en Burruyacu conociera el pasado de su pueblo, así como de los avatares sociales económicos, culturales acontecidos en la provincia a los largo de dos siglos. Ello permitiría reforzar las raíces por el terruño donde se mora. Sería asimismo positivo si el intendente de San Miguel de Tucumán cumpliera finalmente con su palabra sin dilación y que la ordenanza no tardara en entrar en vigencia. “La cultura es la suma de todas las formas de arte, de amor y de pensamiento, que, en el curso de siglos, han permitido al hombre ser menos esclavizado”, sostenía el escritor francés André Malraux.

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