Nueva tragedia de un chico adicto en La Costanera

29 Sep 2017 Por LA GACETA

Un suicidio estremece, perturba, causa un infinito dolor entre los deudos. El hecho de quitarse la vida puede ser impredecible, pero en otros casos, sobre todo cuando ha habido antes otros intentos, y la persona es adicta al paco, indica que la acción autodestructiva puede repetirse. El martes, la droga sumó una nueva víctima fatal en La Costanera. Un adolescente de 15 años fue hallado muerto por su hermana en un pasillo del barrio.

El muchacho, al igual que uno de sus hermanos, comenzó a drogarse a los 10 años y dejó de ir a la escuela. Antes, había intentado quitarse la vida en dos oportunidades; había estado internado en el centro de rehabilitación de Las Moritas. Intentaba recuperarse de su adicción al paco y asistía con frecuencia al comedor nocturno para adictos que impulsa un equipo de la Secretaría de Adicciones. Su hermana lo recordó como un buen chico. “Andaba en carro y juntaba monedas limpiando vidrios en la avenida. Le gustaba mucho escuchar música y bailar. Le encantaba bailar... Yo empecé a drogarme a los ocho, me internaron y pude salir. Ahora vivo vendiendo ropa por los barrios. Tengo dos hijos, pero necesito una casa donde vivir. Sólo quiero sacarla adelante a mi mamá. Que Dios y la virgencita no permitan que pierda otro hermano, porque Juan (26), Yohana (19, está embarazada) y José (11), son adictos”, contó.

El ministro de Desarrollo Social ha negado que en la Secretaría de Prevención y Asistencia de las Adicciones se hayan producido despidos y atribuyó las denuncias a cuestiones políticas, sin embargo, el psicólogo a cargo de los equipos territoriales de asistencia de las adicciones en La Costanera, Los Vázquez, Antena y El Sifón dijo que hace ya tiempo plantearon a sus superiores que los chicos se estaban muriendo. “Es una realidad sobre la que hay que actuar de inmediato. Es urgente tener una estrategia a largo plazo”, afirmó y respecto de la discontinuación de los convenios, dijo que su grupo de trabajo que contaba con 10 profesionales, quedó reducido a tres.

Una de las integrantes del movimiento Las Madres del Pañuelo Negro se preguntó: “¿tenemos que esperar con los brazos cruzados para enterrar a nuestros hijos? Esto es un envenenamiento que no tiene condena. Estamos desamparadas, la tenemos que luchar solas, estamos perdiendo parte de nuestra vida. No pedimos bienes, pedimos la vida de nuestros hijos y nietos”.

La construcción del Centro Preventivo Local de Adicciones (Cepla), obra para La Costanera, cuyo costo era de $7 millones y se inició en 2015, sigue paralizada, pese a las promesas.

Esta penosa realidad pone en duda una vez más el verdadero compromiso del gobierno para combatir con firmeza el flagelo de la droga. No se visualiza una política de Estado integral para combatirla, pese a que desde 2010 las autoridades cuentan con la ley N° 8267 referida la Política Pública Integral para la Prevención y Asistencia a las Adicciones. Tucumán padece una alarmante carencia de centros de recuperación, no obstante que en los últimos lustros recibió un permanente apoyo económico de la Nación. Mientras una buena parte de nuestra clase dirigente está muy ocupada en las cuestiones electorales y en otros intereses, hay chicos que se siguen enfermando y suicidando en La Costanera por consumo principalmente de paco. Con palabras y discursos no se combate la droga.

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