Reclaman más personal y recursos para trabajar en las zonas vulnerables

28 Sep 2017
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EL ADIÓS AL ADOLESCENTE. Familiares de “Huguito” lloran en el velatorio, en una casa de La Costanera. Sus amigos, junto al cajón, lo despiden. la gaceta / foto de antonio ferroni

La polémica por la discontinuación en los contratos de 30 trabajadores de la Secretaría de Adicciones de la Provincia está lejos de cerrarse. Se trata de profesionales a cargo de tareas de brindaban prevención y asistencia en barrios de la capital.

“La realidad nos vuelve a cachetear. Hace tiempo que planteamos que los chicos se mueren. No es una cuestión partidaria ni política. Es una realidad sobre la que hay que actuar de inmediato. Es urgente tener una estrategia a largo plazo”, consideró el psicólogo Emilio Mustafá, a cargo de equipos territoriales de asistencia de las adicciones en La Costanera, Los Vázquez, Antena y El Sifón. Hasta la discontinuación de los convenios, Mustafá aseguró que su grupo de trabajo contaba con 10 profesionales. Ahora, afirmó, quedó reducido a tres.

“Solicitaremos un nuevo llamado a una mesa de diálogo. Estamos horrorizados porque frente al reclamo el Ministerio de Desarrollo está ofreciendo los puestos de los compañeros a referentes y punteros barriales que no tienen formación. Es una locura. La muerte de este adolescente (Ver nota central) da cuenta de que no se puede trabajar a la ligera: dar asistencia a chicos adictos no es hacerlos jugar a la pelota”, cuestionó el psicólogo social.

El martes por la noche encontraron sin vida a un jovencito en su casilla en La Costanera. “Hugo (se preserva su identidad por que es menor de edad) se había intentado ahorcar dos veces. Con el equipo territorial intervenimos y logramos que inicie una internación en Las Moritas. Estuvo casi dos meses internado, después de hacer un trabajo en conjunto con el Siprosa. Cuando él vuelve al barrio comenzaron los problemas de recursos humanos”, narró Mustafá.

Desde el equipo territorial de La Costanera (integrado por los profesionales Zulma Juri, Manuel Romano y Mustafá) explicaron que perdieron el contacto con Hugo cuando se redujo la cantidad de integrantes. “Al achicarse el equipo perdimos la calidad del seguimiento caso a caso. Con el comedor de noche orientado en jóvenes adictos pudimos acercarnos nuevamente. Su mamá vino a cocinar muchas veces y él mismo venía a ayudar a preparar alimentos. Era fundamental para sostenerlo emocionalmente. Nos duele porque nos faltó lo necesario del acompañamiento. Se hace imposible porque estamos sobresaturados y no alcanzan los recursos humanos”, lamentó.

Mustafá insistió en que es fundamental continuar con los contratos y mejorar las condiciones de trabajo. “No se puede tener profesionales con contratos de tres meses, y sin obra social. Se cortan los seguimientos y los tratamientos. Urge una mesa de diálogo con todos los sectores porque esto está avanzando a niveles escalofriantes. Se mueren niños y niñas; urge incrementar los recursos”, finalizó.

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