Duro mensaje del cardenal Villalba a la dirigencia

26 Sep 2017 Por LA GACETA

En estos tiempos en que el eufemismo, la hipocresía, la promesa falsa, la demagogia se han vuelto moneda corriente en el escenario de la función pública, la franqueza es una virtud poco frecuente en estos días. Se la define como razonamiento o plática que se hace para explicar al pueblo las materias de religión o comentario que hace el sacerdote tras la lectura de los textos sagrados. La homilía que pronunció el domingo el cardenal Luis Villalba durante la misa por las honras de la Virgen de la Merced, patrona de nuestra ciudad, en el marco del 205° aniversario de la Batalla de Tucumán, se caracterizó por una franqueza y una crítica inusitadas, dirigidas en particular a la clase política.

En un tramo de su sermón, el administrador diocesano a cargo del arzobispado invitó a los políticos a que presentaran sus propuestas con honestidad y responsabilidad, las cuales deben ofrecer soluciones a los grandes problemas que aquejan a la provincia y la patria, así como explicar de qué manera concreta se contribuirá a terminar con la injusticia, la pobreza, el hambre, el desempleo, la inseguridad, la corrupción. Agregó que deben incluir también los planes para mejorar la salud y la educación.

Monseñor afirmó que los ciudadanos deben conocer con tiempo el programa de acción política de los candidatos. “No se puede aceptar que quienes se preparan para gobernar no ofrezcan a los ciudadanos conceptos precisos sobre puntos fundamentales que interesan a toda la población”, aseveró.

Los interrogó acerca de sus proyectos para mejorar la nutrición, la educación, la vivienda, el cuidado del ambiente. Manifestó que los problemas sociales no se resuelven con el clientelismo, sino con trabajo y con salarios dignos. “El que trabaja tiene derecho a una justa remuneración, de manera que el salario sea suficiente para el sustento del trabajador y de su familia. ¿Qué hará para que tanto el hombre como la mujer tengan un trabajo digno y estable? Hoy, desgraciadamente, nos encontramos con el flagelo de la droga que está destruyendo, especialmente a los jóvenes”, afirmó. Les preguntó acerca de qué legislaciones impulsarán para enfrentar y afrontar la lucha contra el narcotráfico, para mejorar las jubilaciones. Les pidió que definieran sus posiciones sobre la despenalización del aborto y la legalización de la eutanasia, sobre las acciones que pondrán en marcha para rechazar la corrupción y la impunidad y para garantizar la independencia de los tres poderes del Estado. Haciéndose eco de las palabras del papa Francisco, Villalba le pidió al Señor que nos regalara más políticos a los que les doliera de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres. Otro hecho inusitado fue el aplauso de la multitud, lo cual no es habitual.

Sería importante que los pedidos del cardenal que expresaron seguramente las inquietudes de miles de tucumanos, se hicieran realidad. Los candidatos a los próximos comicios, así como los gobernantes deberían deja de declamar frases a esta altura prácticamente carentes de contenido como “tenemos que trabajar juntos por los tucumanos” o “hay que apostar al diálogo”, “tenemos que unirnos”. Es hora de que estas enunciaciones se hagan realidad. La búsqueda de soluciones a los problemas de la ciudadanía debe estar siempre por encima de las ambiciones personales, así como del crecimiento patrimonial de la dirigencia. Cumpliendo las promesas y con acciones concretas y transparentes se dignifica la política.

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