Tránsito caótico en la avenida Solano Vera

25 Sep 2017 Por LA GACETA

Planificar, organizar, mirar el bosque y no solo el árbol, proyectarse en el futuro suelen ser virtudes de algunas personas y sociedades, otras son afectas a la improvisación, al caos. A este último lote pertenecemos los tucumanos, no solo de la capital. En los últimos lustros, Yerba Buena ha experimentado un crecimiento urbano inusitado. Los barrios cerrados han proliferado invadiendo incluso el piedemonte, pese a las advertencias de los ambientalistas. Una muestra elocuente de este desorden es la antigua avenida Solano Vera.

En nuestra edición del domingo, le dedicamos un amplio espacio a esta arteria que provoca a diario la desdicha de quienes deben circular por allí. Nace la avenida Aconquija y se prolonga unas 11 cuadras hacia el sur, hasta el puente sobre el camino de sirga. Desde ahí, continúa, sinuosa, por las localidades de El Manantial y San Pablo.

En los últimos años una cantidad de barrios públicos y privados se han construido en la inmediaciones: Divisadero, Vilanova, Quinta Azucena, La Ladera, Ianua Caeli, Las Yungas, Las Jarillas, Los Azahares, VeraTerra, La Delfina, Los Álamos, La Rinconada y Art Solano, cuyas calles desembocan en la Solano Vera. De manera que el flujo vehicular es más que importante y contribuye a congestionar más la casi intransitable avenida, especialmente en las horas pico.

El pavimento se halla en un estado deplorable y solo hay un solo semáforo. Una cantidad considerable de vehículos estacionan sobre las ochavas. Los conductores paran en cualquier lado. La avenida tiene dos carriles para cada dirección, pero sólo uno, por mano, es usado para circular, debido a que en los otros está permitido el estacionamiento. Son contados con la mano los carteles que prohíben el giro a la izquierda. Los bocinazos y los conatos de peleas entre los conductores son constantes. A ello se suma la construcción del canal San Luis que atraviesa la avenida y aporta la circulación constante de camiones. Hay esquinas peligrosas como Las Lanzas, La Madrid y Mendoza. “Salir de La Rioja hacia Solano Vera, y viceversa, es imposible”, sostiene una vecina.

El intendente ha admitido que es la avenida que peor se halla y anuncia que tomará algunas medidas como instalar semáforos o pavimentar calles paralelas, así como asfaltar el camino que pasa por detrás del cementerio San Agustín.

La Dirección Provincial de Vialidad posee la jurisdicción de la ruta 311, como se denomina la Solano Vera; el municipio yerbabuenense ha solicitado que se le transfiera el tramo que está en su ejido.

La Solano Vera al igual que su hermana la Aconquija son las avenidas tradicionales de Yerba Buena. El desmesurado crecimiento del parque automotor hace difícil la circulación, de manera que los conductores deben armarse de mucha paciencia.

Ello pone en evidencia cuando comenzaron a construirse los barrios no se pensó en el futuro. El boom inmobiliario y la construcción de grandes centros comerciales tapizaron con cemento los verdes y desapareció una parte importante del arbolado que le confería a Yerba Buena el estatus de Ciudad Jardín. Todo crecimiento debe ir acompañado de una planificación, de la ampliación de las redes de los servicios esenciales para evitar que estos colapsen en algún momento, y le ocasionen a los vecinos perjuicios y disgustos. Vivir en una ciudad problemática genera no solo estrés, sino también una calidad de vida de vida deficiente.

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