Abordaje original al Congreso de Tucumán

entre el pasado histórico, el personal y el presente.

24 Sep 2017
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GALARDONADO POR EL SENADO. La trama del trabajo del tucumano Máximo Mena es la crónica reflexiva de Groussac sobre el Congreso de 1816.

El Congreso de la Nación organizó un concurso de ensayos con motivo de los festejos por el Bicentenario del 9 de julio de 1816. Los ganadores del certamen fueron Alejandro Martín Rabinovich (Bahía Blanca), Máximo Hernán Mena (Tucumán) y Alejandro Hernán Morea (Mar del Plata).

Los tres ensayos son ejemplos sólidos y acabados del cruce entre erudición académica y solvencia conceptual. Voy a destacar el ensayo de Máximo Mena por su pericia para unir estilo y argumentación. El texto conecta dos trabajos de Paul Groussac.

El plot principal del trabajo de Máximo Mena es la crónica reflexiva de Groussac sobre el Congreso de Tucumán de 1816. Pero el ensayo parte de un relato ficcional de Groussac (publicado en la segunda mitad del siglo XIX) en el que puede leerse, como si fuera un flashback anticipatorio, la versión que tendrá Groussac (en 1916) del pasado argentino.

Groussac, según Mena, escribe la historia a través de la ficción y de la crónica personal e histórica. Y la forma literaria es leída por Mena en relación con el ensayo como objeto central de su trabajo. Se podría decir que el núcleo problemático que guía el análisis de Mena es precisamente la urdimbre que resulta del cruce de literatura e historia. El ensayo El Congreso de Tucumán concentra, según Mena, tres tiempos: el pasado histórico (1816), el pasado personal (1871 es el año en que llega Groussac a Tucumán) y el presente histórico y personal del autor (1916: año de publicación del ensayo).

El entendimiento de este cruce no es un asunto baladí. Mena puede ver en esta trama de tiempos la clave de la riqueza, del poder y de la debilidad del trabajo del erudito. De este modo, el trabajo de Mena linkea el ensayo personal e histórico del francés con su mirada del centenario y con la perspectiva alucinada que tiene, en la ficción, del futuro. En este sentido, el trasfondo del ensayo es una reflexión sobre el tiempo histórico y sobre los efectos de las idas y vueltas del tiempo personal e histórico en la mirada política del ensayista franco-argentino.

Como sucede con los logrados ensayos universitarios, Máximo Mena nos muestra una forma de entender el pasado (Groussac describe esquinas simbólicas y reales de la “geopolítica” argentina) que permite leer el presente de Groussac (a la hora de “esculpir en el tiempo” el Congreso) y también nuestro presente.

Celebro que el Congreso de la Nación haya premiado y publicado ensayos de jóvenes autores argentinos que leen el pretérito para pensar mejor el futuro.

© LA GACETA

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