Diez reflexiones de El deseo de la revolución

24 Sep 2017

• “Una filosofía deja de ser útil cuando en lugar de hacernos pensar sólo nos hace repetir sus sobreentendidos. Ya no nos sirve, le servimos”.

• “Para Sartre, el ser se define por la conciencia. La conciencia es una fisura, una nada, un vacío y un estallido. Impide que el ser sea”.

• “El ser encerrado en sí mismo se aburre. El aburrimiento descubre la nada que habita el ser. El suicidio y el crimen se revelan como formas de superar el ser y rechazar la inquietud por lo que pueda deparar el porvenir”.

• “‘Pero no tenemos el derecho de juzgar en nombre de una moral que nadie cumple hasta las últimas consecuencias’. Nadie se salva, dice Merleau, ni los que se fueron al exilio ni los que se sumaron a la Resistencia. Todos debían para salir con vida, limitar el riesgo que corrían. ‘Nadie tiene manos limpias’, concluye”.

• “Ninguna discusión política debe realizarse sobre la base de principios sino de aquello que atañe a las relaciones humanas”.

• “Una rebelión, agrega (alude al periodista Ryszard Kapuscinski), es una gran vivencia, una aventura del espíritu. La gente se muestra animada, excitada, capaz de sacrificarse. La rebelión nos libera de nuestro propio yo, de nuestro yo de cada día. Pero llega el momento en que tal estado se extingue, y todo se acaba. De repente se rompe lo que nos une, cada uno vuelve a su yo de cada día”.

• “Deleuze es uno de los grandes filósofos del siglo XX, una mente de una imaginación creadora, una curiosidad insaciable y una erudición no ostentosa, que lo hace uno de mis preferidos, además de maestro de mi formación filosófica”.

• “Hay que dejar de rezongar contra el mercado, aunque fuere para no ser tan burgués, es decir un señor respetable, serio, al que le gusta Brahms. Y ese asunto de aparecer en Playboy no es ningún escándalo para quien no anda con crucifijos o hoces con martillo engarzados en collares. Hacerse ver no es impúdico y no favorece una mala escritura como tampoco desmerece una buena”.

• “Quienes enarbolan la rigurosidad y la seriedad de la formación científica son de una pedantería de circo”.

• “La fe no se regala. Se conquista”.

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