Un cuerpo sin descanso

La trama detrás del robo de las manos de Perón.

24 Sep 2017
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IMPUNIDAD. El paso del tiempo no trajo novedades para esclarecer el ultraje del cadáver de Perón, comprueba Negrete.

Puedo arriesgarme a sostener una premisa: el carisma de algunas personas trasciende su vida terrenal y se impregna al cuerpo que dejan una vez que su alma inicia el viaje final. Al menos eso pareciera suceder con los mitos del peronismo. Ni el cuerpo de Evita ni el de Perón escaparon al ultraje, como si los vivos no pudiesen conformarse con ignorarlos o respetarlos. El término que refleja esta fascinación por los muertos es “necromanía”, tal como afirma Claudio Negrete, uno de los nombres detrás de La Profanación.

La Profanación es una investigación con dos virtudes: seriedad e interés. Los autores se compenetraron con la historia que se sucede alrededor del robo de las manos al cadáver de Juan Domingo Perón, y la transmiten con la pasión de quien sabe que ocultos intereses han impedido que se haya hecho justicia con este atroz suceso.

Esta reedición amplía lo que ya se dijo en la primera, del año 2002, confirmando que el paso del tiempo no acarreó novedades para el esclarecimiento de los hechos. Aún más, de alguna manera, los años transcurridos acentuaron el pacto de silencio sobre el tema. Silencio que proviene de todos los sectores involucrados: los gobiernos nacionales que se sucedieron desde 1987 a la fecha, los herederos legales y políticos de Perón y la corporación judicial, con la honrosa salvedad de pocos nombres, entre los que destaca el del fallecido juez Jaime Far Suau, quien -según los autores- fue asesinado a causa de sus intentos por encontrar a los verdaderos responsables del robo.

En lo formal, los capítulos de La Profanación se suceden y la intensidad de la narración se mantiene intacta, creciendo hacia el final cuando el lector espera encontrar una respuesta que, con acierto, los autores ensayan con sutileza: hay aspectos que conectan el episodio con nombres de la administración radical que gobernaba el país en aquellos años, cuestión que podría confirmarse o no algún día, siempre que la justicia no llegue demasiado tarde.

Símbolo de una época en que Argentina aún no se había liberado del lastre que arrastraba desde sus años de plomo, el robo de las manos de Perón es un ejemplo de la impunidad del delito cuando el poder político se halla detrás de él. Quizá en esto radique que, después de 30 años, aún el caso se siga presentado como un misterio.

© LA GACETA

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