El presidente de la Asociación Argentina de Tenis fue autocrítico

19 Sep 2017
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ESPERA. Orsanic -a la izquierda- aun no confirmó su continuidad. Cervone -a la derecha- confía en que el capitán seguirá. dyn (archivo)

BUENOS AIRES.- El descenso de Argentina del Grupo Mundial de Copa Davis, al caer el fin de semana ante Kazajistán, dejó al descubierto los problemas organizativos e institucionales que persisten.

El futuro del equipo es una incógnita, apenas 10 meses después de haberse consagrado por primera vez campeón de la Copa Davis. Una meta que Argentina soñaba desde hace décadas, luego de ser cuatro veces finalista.

El capitán, Daniel Orsanic, no confirmó aún si permanecerá en el cargo y la Asociación Argentina de Tenis (AAT) no parece tener aún un plan para seducir a los jugadores que decidieron renunciar, debilitando al equipo a una de sus más mínimas expresiones. Su presidente, Armando Cervone, aseguró no sentir frustración. “Estoy triste. Esto es deporte, pero hay que pensar para adelante, tomarlo como un resultado deportivo. El año pasado nos salió todo bien, este año fue al revés. Agridulce es el sabor que me quedó. Por un lado uno trata de entender a los ausentes. Por el otro, uno siempre pretende que los mejores estén”, declaró al diario “La Nación”.

“Lo hablábamos con la misma gente de Kazajistán después del partido. ‘Ustedes dieron mucha ventaja con tres finalistas de Copa Davis ausentes’, me dijo el presidente de la federación kazaja. Y le dije que tenía razón, pero que también ellos jugaron muy bien”, señaló el directivo.

A la hora de buscar responsables del descenso, Orsanic fue terminante: “esta derrota es de todo el tenis argentino”. Las ausencias pesaron a la hora de defender la permanencia. En Astaná sólo jugó uno de los cuatro integrantes del equipo que en noviembre venció a Croacia en la final, Guido Pella.

Juan Martín del Potro cerró su ciclo tras ganar la Ensaladera de Plata, una antigua deuda que tenía pendiente. Tampoco quiso jugar Leonardo Mayer, mientras Federico Delbonis fue baja por lesión. Pero el resultado negativo no fue sólo consecuencia de esas ausencias. El titular de la AAT hizo una autocrítica al reconocer que “las cosas se podrían haber elaborado de otra manera, inclusive, desde principios de año o hasta de diciembre pasado, después de ganar la Copa”. Argentina jugó ininterrumpidamente en el Grupo Mundial desde 2002. El descenso marcó el fin de un ciclo y el tenis, muy popular en el país, enfrenta el desafío de volver a empezar en un torneo que nunca le resultó sencillo. (DPA)

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