03 Mayo 2004 Seguir en 
Mientras tratan de encontrar salidas a la acuciante crisis del gas, los azucareros no dejan de planear la zafra, que comenzaría dentro un mes aproximadamente. Los industriales no quieren dejar cabos sueltos y pretenden que la situación en el mercado interno esté bajo control durante la etapa productiva, al menos en los aspectos que están bajo su comando.
Los empresarios del sector calculan que la campaña se iniciaría con un stock de 200.000 toneladas de azúcar en todo el país. De ese total, 100.000 se venderán en el exterior en junio, con lo cual quedará un remanente normal para un lanzamiento de zafra.
Debido a las renovaciones que se hicieron en los cañaverales y a una mayor superficie implantada con el cultivo, al final de la última campaña se creía que se podría llegar a producir este año alrededor de 1,4 millón de toneladas de azúcar sólo en Tucumán, lo que habría exigido que se exporten hasta 500.000 toneladas en todo el país para sostener el equilibrio interno. Pero el clima actuó como un regulador -sequía, fuertes vientos y lluvias mediante- y hoy se calcula, extraoficialmente, que se perdería un 30% del cañaveral, con lo cual la producción de azúcar de Tucumán podría rondar el millón de toneladas. Si se obtienen estos volúmenes, es probable que la oferta y la demanda internas estén equilibradas per se, lo que haría innecesario renegar con las exportaciones.
Sin embargo, los azucareros serios no quieren andar con conjeturas y prefieren conocer con la mayor certeza posible lo que puede ocurrir en la etapa productiva. Algo tienen claro: no habrá excedentes, porque se exportará todo lo que se elabore por encima de la demanda interna.
Para saber lo que se puede producir en la zafra, los empresarios del sector volverán a apostar a un método informativo que les dio muchas satisfacciones en etapas anteriores, pero que les trajo fuertes dolores de cabeza en la última campaña. Se trata del relevamiento satelital que todos los años realiza la Estación Experimental. El estudio determina superficie con caña, posibles rendimientos fabriles y producción estimada de azúcar, contemplando la aparición de heladas fuertes, moderadas o débiles, o directamente que no se produzca este fenómeno. Con estos datos, la actividad proyecta la campaña productiva, y determina el volumen para el mercado nacional y las posibles exportaciones.
Habitualmente, los pronósticos del trabajo satelital se aproximaban bastante a los resultados finales del sector, pero en el último año el estudio se hizo sin el satélite y hubo una diferencia de casi 140.000 toneladas entre las previsiones de la Experimental y la producción total de azúcar en Tucumán. Ese desfase hizo perder mucho dinero a empresarios que guardaban azúcar creyendo que la oferta interna sería restringida, y desprestigió a la entidad investigativa.
Una gran expectativa
Ahora los azucareros están dispuestos a volver a confiar en el estudio de la Experimental, porque existe un compromiso de las autoridades de la institución de que se hará de la manera más prolija posible. Volvió a emplearse el satélite, y los resultados que se obtengan serán cotejados con informes de los jefes de caña de los distintos ingenios para minimizar posibles errores. Aunque existe gran expectativa entre industriales y cañeros por la información que arroje el relevamiento, nadie quiere que la prisa derive en cálculos alejados de la realidad. Por eso, los resultados se darían a conocer sólo a partir del 10 del corriente, luego de ser corroborados convenientemente el tiempo que sea necesario.
Los empresarios del sector calculan que la campaña se iniciaría con un stock de 200.000 toneladas de azúcar en todo el país. De ese total, 100.000 se venderán en el exterior en junio, con lo cual quedará un remanente normal para un lanzamiento de zafra.
Debido a las renovaciones que se hicieron en los cañaverales y a una mayor superficie implantada con el cultivo, al final de la última campaña se creía que se podría llegar a producir este año alrededor de 1,4 millón de toneladas de azúcar sólo en Tucumán, lo que habría exigido que se exporten hasta 500.000 toneladas en todo el país para sostener el equilibrio interno. Pero el clima actuó como un regulador -sequía, fuertes vientos y lluvias mediante- y hoy se calcula, extraoficialmente, que se perdería un 30% del cañaveral, con lo cual la producción de azúcar de Tucumán podría rondar el millón de toneladas. Si se obtienen estos volúmenes, es probable que la oferta y la demanda internas estén equilibradas per se, lo que haría innecesario renegar con las exportaciones.
Sin embargo, los azucareros serios no quieren andar con conjeturas y prefieren conocer con la mayor certeza posible lo que puede ocurrir en la etapa productiva. Algo tienen claro: no habrá excedentes, porque se exportará todo lo que se elabore por encima de la demanda interna.
Para saber lo que se puede producir en la zafra, los empresarios del sector volverán a apostar a un método informativo que les dio muchas satisfacciones en etapas anteriores, pero que les trajo fuertes dolores de cabeza en la última campaña. Se trata del relevamiento satelital que todos los años realiza la Estación Experimental. El estudio determina superficie con caña, posibles rendimientos fabriles y producción estimada de azúcar, contemplando la aparición de heladas fuertes, moderadas o débiles, o directamente que no se produzca este fenómeno. Con estos datos, la actividad proyecta la campaña productiva, y determina el volumen para el mercado nacional y las posibles exportaciones.
Habitualmente, los pronósticos del trabajo satelital se aproximaban bastante a los resultados finales del sector, pero en el último año el estudio se hizo sin el satélite y hubo una diferencia de casi 140.000 toneladas entre las previsiones de la Experimental y la producción total de azúcar en Tucumán. Ese desfase hizo perder mucho dinero a empresarios que guardaban azúcar creyendo que la oferta interna sería restringida, y desprestigió a la entidad investigativa.
Una gran expectativa
Ahora los azucareros están dispuestos a volver a confiar en el estudio de la Experimental, porque existe un compromiso de las autoridades de la institución de que se hará de la manera más prolija posible. Volvió a emplearse el satélite, y los resultados que se obtengan serán cotejados con informes de los jefes de caña de los distintos ingenios para minimizar posibles errores. Aunque existe gran expectativa entre industriales y cañeros por la información que arroje el relevamiento, nadie quiere que la prisa derive en cálculos alejados de la realidad. Por eso, los resultados se darían a conocer sólo a partir del 10 del corriente, luego de ser corroborados convenientemente el tiempo que sea necesario.
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