Carros en las calles

Desde hace ya varios años, este tipo de vehículos ha regresado a nuestra capital.

03 Mayo 2004
Al promediar la década del sesenta del siglo pasado, una ordenanza de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán prohibió la circulación de vehículos de tracción a sangre por las calles. La medida -que se acató rigurosamente- estaba avalada por razones atinentes a la higiene pública y a la seguridad vial, en una ciudad que aspiraba a modernizarse.
Curiosamente, desde hace ya varios años, los carros tirados por caballos han regresado a nuestra capital. Primero eran una rareza, que marcábamos críticamente en este comentario. Pero como la Municipalidad nada hizo por impedirlo, la cantidad de carros creció exponencialmente. Ahora se los puede ver a cualquier hora del día y por las calles del centro, sin que a la autoridad se le ocurra tomar medidas acerca de semejante rémora. Cabe preguntarse hasta cuándo se habrá de prolongar el cuadro que nos ocupa. Como el caso de los vendedores ambulantes, o el de los perros vagabundos, nos retrotrae a la primera mitad de la centuria anterior. Y replantea, en la vida de todos, problemas que durante mucho tiempo se creyeron definitivamente solucionados.

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