BUENOS AIRES.- La política del "acá no pasa nada", tristemente expuesta el viernes por Susana Giménez en el lamentable reportaje que le hizo a Diego Armando Maradona, también le ha dado mal resultado al gobierno de Néstor Kirchner.
Envalentonado por las encuestas y por la falta de oposición, y confiado en que esa hegemonía no le haría pagar costos políticos nunca, siempre que desde la Casa Rosada se interpretaron las cosas sin escuchar las voces de la realidad, sólo se consiguió como resultado que se desaten los demonios en su contra. Hoy mismo, el Presidente tiene sobre el tapete ejemplos suficientes para sacar conclusiones al respecto: la crisis energética y la inseguridad le explotaron en la cara de modo simultáneo, y es más que probable que, si se sigue el mismo temperamento, la discusión para reestructurar la deuda de las AFJP esté en vías de convertirse en su próximo dolor de cabeza.
En cada caso, al no escuchar debidamente los mensajes y al desestimarlos de modo sistemático por juzgarlos parte de lobbies empresarios, de operaciones opositoras o de acciones de prensa, el Gobierno prefirió barrer debajo de la alfombra. Ni siquiera analizó las palabras clave (certidumbre, seguridad, etc.) que -de haberlas escuchado- le habrían permitido diagnosticar mejor cada problema y recetar adecuadamente la solución.
Efecto dominó
En materia energética, se dejó que el efecto dominó llegara al punto de un conflicto diplomático. Chile se desgañitó pidiendo certidumbre hacia el futuro -como hacen los países que planifican de verdad- y la Argentina, sin escuchar el mensaje, le contestó con referencias hacia los culpables del pasado: gobiernos anteriores o empresas petroleras.
Ese mismo horizonte de certidumbre para el mercado interno ya lo preveía la propia plataforma electoral de Kirchner, cuando hablaba -un año atrás- de acordar con el sector productor un sendero de precios que, en el término de 12 a 18 meses, debía recomponer su capacidad de movilizar y reponer reservas. El ministerio al cual el Presidente le encargó la tarea durmió una larga siesta y no quiso atender las razones que esgrimía la unanimidad de los expertos, quienes, incluido el propio secretario de Energía, habían advertido la brecha entre el valor del gas, pesificado, y los precios internacionales. Otro ministerio moroso fue, sin dudas, el de Justicia, atado al garantismo ideológico que sobrevuela en el Gobierno. Los planes de Gustavo Beliz sobre la seguridad que clamaba a gritos la gente, sólo salieron a la luz después de que la "Noche de las Velas" sorprendió a todos por su contundencia.
La aparición de Juan Carlos Blumberg, quien lleva debajo del brazo más de cuatro millones de firmas como respaldo, puso en cabeza de este nuevo referente social las demandas colectivas.
Otro reclamo en ciernes, aún no percibido por buena parte de la gente porque no le atañe al bolsillo inmediato, como cuando se implantó el corralito, es el monto mensual de la futura jubilación de millones de personas que tienen sus fondos depositados en cuentas individuales de ahorro en las AFJP, con los cuales se compraron compulsivamente bonos argentinos, luego defaulteados.
Aquí el concepto que el Gobierno parece no querer escuchar es lo diferente que resulta esta deuda con respecto al resto de los acreedores. Hoy, en vez de priorizar la solución negociada del problema para que sufra la menor cantidad posible de gente, los preconceptos ideológicos que existen sobre el sistema de capitalización están llevando la discusión hacia un nuevo régimen donde el Estado tenga nuevamente mayor preponderancia, como ya ocurre con una compañía aérea de la cual no se vio todavía ningún balance, con el limbo en que se encuentra el Correo o con la empresa petrolera testigo que será anunciada el 11 de mayo por el propio Presidente.
¿Por qué diferente? En un negocio viciado por las visiones unilaterales de los sucesivos gobiernos, las AFJP expresan que no pueden sacrificar ni moneda ni garantías, ya que los bonos que tienen en su poder están en dólares y avalados con parte de la recaudación del impuesto al cheque y por 40% de la porción que la Nación se queda de la Coparticipación. Y además, porque ya sufrieron una quita cuando se los obligó al canje por los Préstamos Garantizados.
Bajo esas premisas, las Administradoras proponen plazos más largos y una tasa de rentabilidad válida que permita lograr salarios jubilatorios consistentes con los haberes de la vida activa, mientras aseguran que técnicamente se está negociando bien con Economía. Las AFJP niegan la pesificación como alternativa, creen que aún existe cierta maniobrabilidad en los instrumentos que podrían acercar las posiciones y aseguran que no les van a quitar apoyo a los nuevos fondos fiduciarios que necesita colocar el Gobierno, para financiar obras a mediano y largo plazo.
Proyectos seguros
En este aspecto, una fuente del sector comentó: "nos interesan proyectos seguros, con repago por parte del sector privado y con buena rentabilidad para que suba el haber de los futuros jubilados". Por otro lado, insisten en que nadie los amenazó con apurar el avance estatal si no arreglan con Economía, pero sospechan de una campaña en su contra de otros sectores del Gobierno.
Otra vez los prejuicios se derraman sobre un sector que es la base electoral de Néstor Kirchner. Son los mismos que sufrirán más que nadie la crisis energética y los que lloran sus muertos junto a Blumberg. (DyN)







