Testimonios detrás de las rejas

Inmersión en el escabroso universo penitenciario

27 Ago 2017
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LOS AUTORES. Anguita y Cecchini amplifican la voz de algunos detenidos para demostrar que el problema del sistema penitenciario no sólo es edilicio.

INVESTIGACIÓN

CÁRCELES

EDUARDO ANGUITA Y DANIEL CECCHINI

(Aguilar - Buenos Aires)  

Las cárceles tienen por finalidad la resocialización del detenido. Eso expresa la Constitución Nacional. La idea no es antipática, pero requiere que se ofrezcan las herramientas necesarias para que una persona que delinquió no recaiga en el delito. Es una ilusión creer que esa finalidad puede perseguirse en el presente si se observa, aunque sea someramente, el estado de las cárceles en nuestro país. Este libro de Anguita y Cecchini amplifica la voz de algunos detenidos en diversos pabellones argentinos, demostrando que el problema del sistema penitenciario no solo es edilicio: la cárcel se rige por una normativa no escrita, repleta de violencia y transgresiones. Dentro de ella hay homicidios, robos, violaciones, amenazas, corrupción. Los delitos que conducen a las celdas se repiten en ellas, como si el presidio fuese una copia ominosa de la sociedad entera. Nada de esto en desconocido, pero leerlo de boca de quienes conviven con ello hace vívido lo terrible.

Los autores recogen testimonios que exponen a la marginalidad y la promiscuidad como factores comunes de gran parte del pasado de los detenidos; detenidos que, al cumplir su condena, deberán retornar al mismo ambiente marginal y promiscuo del que surgieron, con la carga sobre sus espaldas de insertarse en un sistema que -en la mayoría de los casos- lo excluirá por su pasado carcelario. Sin embargo, no todas son malas noticias: algunos casos permiten entender cómo las políticas de educación y actividad laboral dentro de las cárceles son una vía exitosa para trastrocar un pasado delictivo en un futuro esperanzador.

Cada uno de los casos ha sido compilado con un lenguaje claro y crudo, que conmueve como si se escuchara la voz de quien narra. Hay mérito de los autores no solo en la elección de ese tono, sino también en la de los casos que expusieron: diversos pero conectados a la vez.

Muchas conclusiones podrán asentarse al terminar el último párrafo del libro. Quizá una de ella sea la siguiente: encerrar personas en un ambiente de hostilidad y violencia difícilmente sea la mejor manera de hacer de alguien una persona con más respeto por la ley. A partir de esta premisa, es mucho lo que puede hacerse para que de ambos lados de las rejas se viva mejor.

© LA GACETA

Martín Mazzuco Cánepa

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