Hondura intelectual para analizar facetas de la realidad

Desde Borges, Ionesco y Cioran hasta los celulares y el aburrimiento

27 Ago 2017

COMPILACIÓN

GRITOS Y SUSURROS

Alina Diaconú

(Moglia - Buenos Aires) 

William Blake escribió un aforismo –“la eternidad ama las obras del tiempo”- que parece destinado a comentar Gritos y susurros, el nuevo libro de Alina Diaconú. Compilada por Diana París, se trata de una selección de las columnas que la autora escribió en los principales diarios y revistas de nuestro país. Y que, aunque en su mayor parte abordan temas cotidianos, consigue imprimirles la hondura intelectual y la fineza espiritual que la caracterizan.

Verdadera polígrafa, ha dejado su impronta trascendente en novelas, cuentos y testimonios sobre su búsqueda espiritual en diversos ashrams y santuarios. Y ahora ofrece la misma sutileza en estas viñetas sobre la actualidad, enriqueciéndolas. Así, los temas que aborda son de una pluralidad singular, atravesada por un hálito de reflexión filosófica: “Los celulares”, “El colectivo como metáfora”, “Escritores y editores”, aparecen en las primeras columnas transcriptas como pretextos de reflexión. Lo mismo que los personajes argentinos y universales que la autora conoció: “Silvina, Beatriz, Marta, Ionesco, Cioran”. Le sigue una serie particularmente notable, que en el libro aparece bajo el título de “Emociones y reflexiones” y donde aborda, con una profundidad periodística inédita, diversas “cuestiones y razones” -parafraseando a su amigo Alberto Girri-: “Los miedos”, “El aburrimiento”, “No confundir valor y precio”.

Finalmente, y con idéntica originalidad, la autora se expide, a través de sendas columnas, sobre dos temas absolutamente infaltables en un libro cuyo subtítulo es “30 años de argentinidad”: Borges y María Kodama, de quien actualmente es una de sus más cercanas amigas.

Diaconú es colaboradora de LA GACETA Literaria, La Nación, Diario Perfil y otras revistas y publicaciones, y ha merecido numerosos reconocimientos del país y del extranjero.

© LA GACETA

Fernández Sánchez Sorondo

Comentarios