Costilla, Orellana y Lobo debutan en una pretemporada junto al plantel profesional

Lo consideran "el sueño de los pibes" y no pueden creerlo

17 Ago 2017
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FELICES Y CON TODAS LAS GANAS. Costilla, Orellana y Lobo disfrutan de un momento con el que soñaron durante mucho tiempo: entrenar con el plantel profesional. la gaceta / fotos de FRANCO VERA (enviado especial)

Miguel Décima - Enviado especial de LG Deportiva

Todavía les cuesta creer lo que están viviendo. Por eso, a cada segundo de la pretemporada en Perico tratan de vivirlo con mucha intensidad. Jorge Adrián Costilla (21 años), Mariano Lobo (23) y Juan Orellana (20) son los debutantes que tiene el plantel profesional de San Martín, que desde el lunes pasado está realizando la pretemporada en el complejo habitacional que tiene el Hotel Los Arcos.

Muestran la ansiedad y las ganas propias de quienes están participando una situación inédita y que hasta poco tiempo parecía un sueño. “Por más que era optimista que algún día podía tener una chance, nunca me imagine que sería ahora. Tengo que agradecer a mucha gente que colaboró para que yo pudiera estuviera acá. Aunque parezca una frase hecha estoy soñando con los ojos abiertos”, dijo Costilla, un lateral por la izquierda que se destaca en el equipo liguista que dirige Ariel Martos y que en su puesto admira a Marcelo, el lateral brasileño que juega en Real Madrid.

A la hora de definirse como jugador, Costilla se considera un lateral con mucha proyección. “Me gusta pasar al ataque. Soy sincero, al decir que me falta mucho trabajar en la marca. Lo que pasa es que me formé de volante por ese sector y de un tiempo a esta parte, Ariel me retrasó un poco en el campo. Estoy poniendo todo de mi parte para mejorar en ese aspecto del juego”, agregó el defensor que mide 1.73 metros, pesa 75 kilos y vive en el Barrio San Bernardo.

Grata sorpresa

Lobo, por estar recuperándose de una operación en la rodilla derecha, es el único jugador de la delegación que trabaja de manera diferenciada al resto. El atacante le comentó a LG Deportiva que la citación le produjo una grata sorpresa.

“El sábado pasado, luego de la última práctica que realizamos en el complejo fuimos al vestuario y juro que no podía creer que en la lista que el ‘profe’ Diego (Cagna) había confeccionado para viajar de pretemporada estaba mi nombre. Sólo quería llegar a mi casa y comentarle la noticia a mi familia. Ellos son los responsables de todo lo que estoy viviendo en estos momentos de felicidad. En lo futbolístico, es lo más hermoso que me pasó y sólo quiero recuperarme lo antes posible para poder trabajar junto a mis compañeros”, dijo quien vive en el Barrio Experimental III de Las Talitas y que quiso agradecerles al doctor Daniel Feldman y al kinesiólogo Damián Solís quienes lo ayudaron en la recuperación.

Lobo se define como un delantero zurdo que le gusta moverse por todo el frente de ataque. “Me considero más jugador que goleador. Por eso nunca trato de quedarme quieto en un lugar sino movilizarme siempre para ser una descarga para mis compañeros”, aseveró quien tiene 1.70 metros de altura y pesa 74 kilos.

Crece día a día

Orellana lleva seis meses en el club. “Me inicié en San Juan donde llegue a jugar en Primera. Martos le recomendó a los directivos que compraran mi pase”, explicó el zaguero antes de dar sus sensaciones por el momento que está viviendo. “Nunca pensé que en tan poco tiempo el cuerpo técnico iba a tenerme en cuenta. Todavía no puedo entender lo que estoy viviendo”, dijo el central que mide 1.84 metros, pesa 72 kilos y que vive en la pensión del club, pero que tiene a toda su familia en Taruca Pampa (Burruyacú).

Orellana se considera un defensor que se hace fuerte en el juego aéreo. “Me gusta jugar de primer central o también de lateral por la derecha. Soy una persona que le gusta ver jugar a los mejores de mi puesto. Admiro a Sergio Ramos de Real Madrid. Él es mi espejo a seguir. Espero conseguir cosas importantes con San Martín”, sentenció el defensor que crece a pasos agigantados.

Costilla, Orellana y Lobo no caen de que están viviendo algo que esperaban desde hace mucho tiempo. El famoso “sueño del pibe” se les hizo realidad y no quieren que nadie los despierte.

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