La Liga de gobernadores peronistas perdió en siete de las 13 provincias que gestiona

La relación entre el Gobierno nacional y el grupo de mandatarios justicialistas puede desarrollarse en otros términos a partir de los resultados de ayer. Cambiemos se impuso en tres provincias

14 Ago 2017
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Una pelea que subyacía detrás de las PASO, más allá de definir las candidaturas para octubre y observar cómo salía Cristina Fernández en Buenos Aires, era la de la Liga de Gobernadores peronistas contra del Gobierno nacional. Una disputa política que fue creciendo a partir de una discusión por la distribución de los recursos y por los espacios de poder. Ese agrupamiento, en principio, está integrado por 13 provincias, cuyos conductores justicialistas se unieron tras un reclamo por recursos ante el poder central y en rechazo a la pretensión de María Eugenia Vidal de recuperar el Fondo del Conurbano.

Los resultados provisorios en cada uno de estos distritos muestran que Cambiemos se impuso en tres de los 13 y que cuatro mandatarios peronistas fueron derrotados. La victoria más resonante del macrismo fue la de Córdoba, donde la boleta de Cambiemos le sacó 16 puntos a la lista del oficialismo provincial. En Chaco perdió, pero ganaría una banca (empataría en la distribución de los cargos en dos con el oficialismo). Los otros triunfos se dieron en Entre Ríos -donde derrotó al gobernador Gustavo Bordet y obtendría una banca más de la que tiene hoy- y en La Pampa.

Un caso especial es Chubut, donde la lista de Mario Das Neves (Chubut para Todos), perdió ante la del Frente para la Victoria. El mandatario sale debilitado en su provincia y pierde preponderancia en la “liga”. En Tierra del Fuego ocurrió otro tanto, ya que perdió la gobernadora, Rosana Bertone (lista Tierra de Unión), que fue derrotada por dos fuerzas opositoras.

Las cifras provisorias, y que a los fines prácticos sólo sirven para encumbrar a los candidatos a diputados que disputarán los comicios del 22 de octubre, muestran que la Liga de Gobernadores peronistas salió un poco magullada, a causa de las heridas electorales de aquellos tres distritos y las derrotas de Carlos Verna (La Pampa), Das Neves, Bertone y Bordet en manos de otras opciones electorales. La Nación, con seguridad, observará estos números para determinar cómo se desarrollará en adelante la relación con los mandatarios peronistas.

Por ahora, en función de estas cifras, los gobernadores que pueden sonreír son Juan Manuel Urtubey (Salta) y Juan Manzur (Tucumán). Juan Schiaretti, el par cordobés y gran mentor de este espacio institucional y político de los mandatarios, retrocedió unos puntos en la “carrera de los Juanes”. Y, aunque falte tiempo para ese partido definitivo, los mandatarios provinciales peronistas y las autoridades de la Nación no dejarán de lado estas PASO para redefinir sus estrategias.

Esta Liga, básicamente pretende fortalecerse frente al poder central; y estos comicios representaban una oportunidad. Inversamente, para el presidente, Mauricio Macri, también le puede interesar la “debilidad” de este núcleo justicialista, que se arma pensando en 2019.

Además, esta liga tiene dos frentes de batalla abiertos: el Congreso y el PJ. En el Parlamento negociarán poder con el poder central a partir de las bancas que puedan obtener y manejar, mientras que en el partido deberán dar la pelea al cristinismo. Si bien, los números pueden modificarse en las generales de octubre, van teniendo sentido.

En ese sentido, el resultado más significativo fue el de la provincia mediterránea, el distrito que le dio un aluvión de sufragios a Macri en 2015 y, por ende, la victoria. Schiaretti salió tempranamente a decir que habían perdido y que estaban varios puntos abajo, pero subrayaba que retenían sus tres bancas (Unión por Córdoba).

Repaso

La Liga de Gobernadores supo tener un papel preponderante en la crisis de 2001, aunque luego se fue diluyendo a la luz de un poder central del mismo signo partidario: el justicialismo, y que respondió a un esquema de sociedades políticas basadas en las lealtades institucionales. Se desempolvó este año con un doble objetivo: consolidar un bloque de dirigentes peronistas para negociar con el poder central -por el número de representantes en el Parlamento- y hacerse fuerte como una nueva expresión en el PJ para enfrentar a Cristina.

Macri no permanecerá ajeno a esta lucha interna en el justicialismo, por acción o por omisión. Puede reconocer tácitamente a esta Liga como una contraparte poderosa para fortalecerla indirectamente en la interna peronista o bien debilitarla manteniendo la polarización con ex presidenta. Las conveniencias estarán a la orden del día.

Este grupo político, con una fuerte representación territorial, se hizo ver en reuniones este año; en Tucumán, en Córdoba y en Buenos Aires. Sin embargo, fue una aparición de la bonaerense Vidal la que terminó de abroquelar a los mandatarios peronistas: cuando salió a pedir, vía Corte Suprema de Justicia de la Nación, la devolución del fondo bonaerense de $ 460.000 millones. De tener éxito en su pretensión, esa suma saldría de las arcas del resto de las provincias; de ahí el rechazo de las administraciones peronistas.

“Es un peligro para las finanzas provinciales; no se puede sacarle a unos para darle a otro”, dijo Schiaretti sobre la intención de Vidal. La sucesora de Daniel Scioli no se quedó callada: “están preocupados porque se llevaron la plata de Buenos Aires; sólo estoy pidiendo lo que aportamos y lo que nos deben”. Y dijo que peleará con quien tenga que hacerlo porque cuenta con el respaldo de Macri.

En estos comicios, la novedad central fue que Cambiemos apareció como una fuerza nacional, mientras que el “Frente para la Victoria” desapareció producto de la fragmentación del peronismo y de su propia interna, situación que determinó que los gobernadores buscaran su propio espacio político. En adelante, la relación Nación-Provincias (gobernadas por peronistas) navegará a la luz de estos números, aunque sean provisorios y falte todavía la elección de octubre.

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