Hubo tensión en Tribunales entre la familia de Milagros Avellaneda y su acusado

Parientes de la joven desaparecida, como la del guardiacárcel Rejas, aguardaron en la puerta mientras el imputado declaraba; unos pidieron justicia, y otros la libertad del sospechoso.

04 Ago 2017
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LAS DOS CARAS. Familiares de Rejas (adelante), y los de Avellenade (atrás), en Tribunales. LA GACETA / DIEGO ARÁOZ

Milagros Avellaneda y su pequeño hijo Benicio desaparecieron sin dejar rastros el 28 de octubre de 2016. A nueve meses de la última vez que se los vio, el caso tuvo una novedad hace unos días, cuando se conoció que el guardiacárcel Roberto Carlos Rejas, el único detenido y principal sospechoso, es el padre del niño, de acuerdo a un análisis de ADN realizado en el Colegio de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Ciudad de Buenos Aires.

Según el reporte, hay una probabilidad de paternidad superior al 99.99%. Por tal motivo, durante más de tres horas y media Rejas declaró en los Tribunales de calle Sarmiento (empezó a hablar a las 16 y finalizó a las 19.30). Y mientras él hablaba, tanto familiares de Milagros como del imputado se cruzaron en la puerta, creando un clima de tensión: unos pidieron justicia y los otros, la libertad del sospechoso. No hubo disturbios. 

Cabe recordar que desde noviembre Rejas se encuentra con prisión preventiva en Villa Urquiza, lugar donde trabajaba como guardiacárcel. Se encuentra acusado por doble homicidio agravado, y según la acusación sus víctimas fueron Milagros Avellaneda y su hijo Benicio, quienes se encuentra desaparecidos desde octubre. 

Esto es lo que se sabe hasta ahora de la desaparición de Milagros y de Benicio:

1. Milagros y su hijo se ausentaron el 28 de octubre cuando salieron de su casa del barrio Lola Mora. La Justicia tiene elementos suficientes para considerar que la joven no se alejó por su propia voluntad. Uno de esos indicios es el hecho de que durante todo este tiempo no volvió a encender su teléfono celular y lo último que hizo fue enviarle dos mensajes de audio a una amiga para contarle que estaba con Rejas, quien la estaba golpeando.

2. Los investigadores están convencidos de que la joven no pudo haberse alejado de su hogar por su propia voluntad. La víctima era empleada judicial y tenía dos hijos, uno de los cuales estaba próximo a cumplir años. Cuando salió por última vez de su casa, no se llevó la documentación del bebé que estaba con ella ni la mamadera para alimentarlo. Tampoco se acercó a ningún banco o cajero automático para cobrar el sueldo que le depositaron pocos días después de su desaparición.

3. La fiscala pidió la detención del guardiacárcel y le secuestró su vehículo particular, un Volkswagen Gol Trend. Las pericias realizadas en ese rodado le confirmaron que su corazonada era correcta: en su interior se encontraron cabellos largos y la prueba de luminol (busca rastros de sangre) dio resultado positivo. Sin embargo, los resultados de las pericias fueron negativos. “Los patrones genéticos de las víctimas no coinciden con ninguno de los obtenidos previamente en la presente causa”, señaló el informe.

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4. Al examinar el celular de Rejas, los peritos descubrieron que buscó en Google “descomposición de cadáveres” y “limpieza de tapizados de autos”, entre el 1 y el 3 de noviembre. Ese dato se suma a que el imputado es perito en Criminalística, por lo que posee conocimientos en la materia.

5. Un policía amigo de Rejas declaró que el sospechoso le había pedido el contacto de algún compañero que prestara servicio en el Centro de Monitoreo y que este le pasó un número de teléfono. Días después, cuando se encontró con ese contacto, este último le contó que Rejas lo había citado en la zona de la terminal de ómnibus y que allí le había preguntado sobre el funcionamiento de las cámaras de seguridad en el Parque 9 de Julio, donde habría estado el 28 de octubre con las dos personas desaparecidas. “Es para confirmar mi versión ante la Justicia”, le explicó. Para los investigadores, en cambio, se trató de una maniobra para “obtener información que lo beneficie o para diagramar una versión exculpatoria creíble".

6. Un amigo de Rejas declaró que este le había dicho que Milagros estaba obsesionada con él y que lo hostigaba en las redes sociales. Teniendo en cuenta que el guardiacárcel llevaba nueve años de relación con Estefanía Ávila (sospechosa por encubrimiento), la Justicia entendió que la presencia de Milagros y del bebé representaba un obstáculo para el imputado.

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