27 Abril 2004 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Al señalar que la alianza Kirchner-Duhalde no se ha roto, el ministro del Interior, Aníbal Fernández ha reconocido sin embargo las diferencias públicas que existieron entre ambos durante los recientes días. Hace tiempo que tales discrepancias son parte cada vez más notoria de la interna justicialista, pero no pocos comentarios y análisis de prensa las han sobrevaluado más de lo que aconseja el tradicional estilo del peronismo: lo esencial es conservar el poder. Esa regla histórica impidió las rupturas partidarias y hasta llegó a permitir una rara convivencia de izquierda y derecha, estatistas y liberales, si bien hizo también imprevisibles -como ahora- las gestiones de sus gobiernos a largo plazo, condicionados por el frecuente estado deliberativo interno. Ejemplos de ese estilo peculiar en esta ocasión son la distancia entre el discurso y la gestión presidenciales y el hecho de que el PJ, sin dejar de ser oficialista, ejerza la oposición que más preocupa al gobierno. De todas formas, en aquellos análisis donde los grandes medios de prensa coinciden, subyace la reserva de que Kirchner trate de romper aquella tradición partidaria, aun a riesgo de lo más grave, o sea, renunciar si se le niega autonomía.
La coparticipación
El asunto políticamente más crítico que enfrenta en esa situación el Presidente no es el de la seguridad, donde el gobierno y el partido están muy dispuestos a aceptar las presiones del caso Blumberg, sino la coparticipación federal de impuestos. Las provincias más poderosas, en poder del PJ, están anticipando una firme oposición al borrador del futuro régimen y lo manifiestan sus gobernadores sin reticencia alguna, disponiendo además de amplia mayoría en el Congreso. Esa situación obligará al gobierno a solicitar una disculpa al Fondo Monetario por incumplimiento del plazo en que debe sancionarse la ley de coparticipación que, de ser como la quiere la Casa Rosada, dejaría a disponibilidad del poder central algo así como el 60 por ciento de la masa tributaria nacional. El ministro Lavagna ha comentado que la recuperación de la Economía se está produciendo sin la esperada ley, dando a entender que se mantendría sin ella, pero no ignora que tal situación podría constituir un obstáculo insuperable en la nueva próxima del acuerdo con el FMI.
Blumberg
En sus últimas declaraciones, Juan Carlos Blumberg, consciente de su llamativo poder de convocatoria, consideró que si bien habrá de estar presente con la masa ciudadana que lo secunda cada vez que haya moras en las soluciones que demanda, procurará no presionar excesivamente al Presidente, "urgido por otros asuntos graves del país". Pero en la misma ocasión, el padre de Axel, no descartó llegar a la Plaza de Mayo, como así tampoco incluir en sus acciones públicas otros temas necesarios para el país. Blumberg y su gabinete asesor están advirtiendo a través de Internet una disposición muy extendida para acompañarlos en otras cuestiones que el gobierno y los sectores políticos no atienden o demoran por causa de la baja calidad representativa. (De nuestra Sucursal)
La coparticipación
El asunto políticamente más crítico que enfrenta en esa situación el Presidente no es el de la seguridad, donde el gobierno y el partido están muy dispuestos a aceptar las presiones del caso Blumberg, sino la coparticipación federal de impuestos. Las provincias más poderosas, en poder del PJ, están anticipando una firme oposición al borrador del futuro régimen y lo manifiestan sus gobernadores sin reticencia alguna, disponiendo además de amplia mayoría en el Congreso. Esa situación obligará al gobierno a solicitar una disculpa al Fondo Monetario por incumplimiento del plazo en que debe sancionarse la ley de coparticipación que, de ser como la quiere la Casa Rosada, dejaría a disponibilidad del poder central algo así como el 60 por ciento de la masa tributaria nacional. El ministro Lavagna ha comentado que la recuperación de la Economía se está produciendo sin la esperada ley, dando a entender que se mantendría sin ella, pero no ignora que tal situación podría constituir un obstáculo insuperable en la nueva próxima del acuerdo con el FMI.
Blumberg
En sus últimas declaraciones, Juan Carlos Blumberg, consciente de su llamativo poder de convocatoria, consideró que si bien habrá de estar presente con la masa ciudadana que lo secunda cada vez que haya moras en las soluciones que demanda, procurará no presionar excesivamente al Presidente, "urgido por otros asuntos graves del país". Pero en la misma ocasión, el padre de Axel, no descartó llegar a la Plaza de Mayo, como así tampoco incluir en sus acciones públicas otros temas necesarios para el país. Blumberg y su gabinete asesor están advirtiendo a través de Internet una disposición muy extendida para acompañarlos en otras cuestiones que el gobierno y los sectores políticos no atienden o demoran por causa de la baja calidad representativa. (De nuestra Sucursal)
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