26 Abril 2004 Seguir en 
En los últimos días coincidieron, sin querer, los citricultores y los industriales que usan gas interrumpible en la provincia. Ambos buscan casi con desesperación que el gobernador José Alperovich realice gestiones en favor de sus sectores.
Los productores de limón quieren pedirle al mandatario tucumano que imite la actitud de su par de Entre Ríos, Jorge Busti, quien se puso al frente del reclamo del sector citrícola de esa provincia para exigir que el Gobierno nacional busque morigerar los efectos de las duras normas sanitarias que la Unión Europea exige este año al citrus argentino. El argumento de los citricultores tucumanos para pedir gestiones del Estado en favor de una actividad privada son, simplemente, que la producción de limones, con todas sus cosas a favor y sus factores en contra, hace que ingresen por año a la provincia unos $ 1.000 millones, cifra similar a la que genera todo el sector azucarero tucumano en su conjunto.
El caso de los industriales que usan gas interrumpible, a quienes se les puede suspender el servicio si no hay disponibilidad del fluido, es más preocupante. Ellos ven que la crisis energética nacional toma proporciones dantescas, con conflictos con los países vecinos por posibles incumplimientos en los contratos de provisión del combustible incluidos, y sin que se avizoren soluciones al problema propiamente tucumano, que es la falta de capacidad de transporte del gasoducto que llega a la provincia. Para resolver esta cuestión se busca constituir un fideicomiso que permita financiar la ampliación del gasoducto, obra valuada en U$S 30 millones. Este emprendimiento estaría terminado sólo para 2005, si es que no se dilatan las gestiones, algo que ya está ocurriendo porque el Banco Nación no estaría dispuesto a aportar el 70% del monto total previsto, como piden los industriales.
Pero lo que preocupa a los empresarios tucumanos es el hoy, el presente; y así se lo hicieron saber a Alperovich este viernes, cuando el gobernador los recibió en su despacho. En cualquier momento comenzará el frío intenso del invierno; con él llegará un incremento de la demanda de gas, y eso hará colapsar el gasoducto.
En Tucumán se consumen algo más de 6 millones de m3 por día de gas en épocas pico, de los cuales más de la mitad utiliza El Bracho para la producción de electricidad. Del volumen total hay un déficit de 1 millón de metros cúbicos diarios de gas, que no llega a Tucumán porque el gasoducto es insuficiente. La única solución inmediata al faltante del fluido es que las generadoras de electricidad negocien parte de su gas con los industriales que utilizan el servicio interrumpible, para lo cual es necesaria una autorización expresa del Gobierno nacional. Esta habilitación es la que viene demorada, y para lograrla los industriales requieren los oficios de Alperovich. El mandatario tiene previsto reunirse hoy con el secretario de Energía, Daniel Cameron.
Alarma el futuro inmediato
A los citricultores y al resto de los industriales les urge que el gobernador se ponga al frente de los reclamos, cuyos efectos tienen que ver con alrededor de 100.000 puestos de trabajo sólo en las actividades citrícola y azucarera. Los tiempos son exiguos; faltan pocos días para que comience la exportación de limones a la Unión Europea y un mes para el inicio de la zafra.
Los empresarios están realmente alarmados por el futuro inminente, porque vislumbran que la etapa productiva se desarrollará con muchos obstáculos. Por eso, quieren ver al gobernador gestionar respuestas ante la Nación con el mismo ímpetu que muestra en sus apariciones públicas en Tucumán. "Queremos un Alperovich que grite fuerte en Buenos Aires, que exija soluciones y luche por lo importante", reseñó un industrial.
Los productores de limón quieren pedirle al mandatario tucumano que imite la actitud de su par de Entre Ríos, Jorge Busti, quien se puso al frente del reclamo del sector citrícola de esa provincia para exigir que el Gobierno nacional busque morigerar los efectos de las duras normas sanitarias que la Unión Europea exige este año al citrus argentino. El argumento de los citricultores tucumanos para pedir gestiones del Estado en favor de una actividad privada son, simplemente, que la producción de limones, con todas sus cosas a favor y sus factores en contra, hace que ingresen por año a la provincia unos $ 1.000 millones, cifra similar a la que genera todo el sector azucarero tucumano en su conjunto.
El caso de los industriales que usan gas interrumpible, a quienes se les puede suspender el servicio si no hay disponibilidad del fluido, es más preocupante. Ellos ven que la crisis energética nacional toma proporciones dantescas, con conflictos con los países vecinos por posibles incumplimientos en los contratos de provisión del combustible incluidos, y sin que se avizoren soluciones al problema propiamente tucumano, que es la falta de capacidad de transporte del gasoducto que llega a la provincia. Para resolver esta cuestión se busca constituir un fideicomiso que permita financiar la ampliación del gasoducto, obra valuada en U$S 30 millones. Este emprendimiento estaría terminado sólo para 2005, si es que no se dilatan las gestiones, algo que ya está ocurriendo porque el Banco Nación no estaría dispuesto a aportar el 70% del monto total previsto, como piden los industriales.
Pero lo que preocupa a los empresarios tucumanos es el hoy, el presente; y así se lo hicieron saber a Alperovich este viernes, cuando el gobernador los recibió en su despacho. En cualquier momento comenzará el frío intenso del invierno; con él llegará un incremento de la demanda de gas, y eso hará colapsar el gasoducto.
En Tucumán se consumen algo más de 6 millones de m3 por día de gas en épocas pico, de los cuales más de la mitad utiliza El Bracho para la producción de electricidad. Del volumen total hay un déficit de 1 millón de metros cúbicos diarios de gas, que no llega a Tucumán porque el gasoducto es insuficiente. La única solución inmediata al faltante del fluido es que las generadoras de electricidad negocien parte de su gas con los industriales que utilizan el servicio interrumpible, para lo cual es necesaria una autorización expresa del Gobierno nacional. Esta habilitación es la que viene demorada, y para lograrla los industriales requieren los oficios de Alperovich. El mandatario tiene previsto reunirse hoy con el secretario de Energía, Daniel Cameron.
Alarma el futuro inmediato
A los citricultores y al resto de los industriales les urge que el gobernador se ponga al frente de los reclamos, cuyos efectos tienen que ver con alrededor de 100.000 puestos de trabajo sólo en las actividades citrícola y azucarera. Los tiempos son exiguos; faltan pocos días para que comience la exportación de limones a la Unión Europea y un mes para el inicio de la zafra.
Los empresarios están realmente alarmados por el futuro inminente, porque vislumbran que la etapa productiva se desarrollará con muchos obstáculos. Por eso, quieren ver al gobernador gestionar respuestas ante la Nación con el mismo ímpetu que muestra en sus apariciones públicas en Tucumán. "Queremos un Alperovich que grite fuerte en Buenos Aires, que exija soluciones y luche por lo importante", reseñó un industrial.
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