Una mujer es la preparadora física del plantel de Natación y Gimnasia

13 Jul 2017
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DAMA DE PESO. Álvarez tiene una licenciatura en alto rendimiento y su especialidad está centrada en el trabajo con pesas. la gaceta / foto de Inés Quinteros Orio

Es notable cómo, en los últimos años, el rol de la mujer ha ido cobrando cada vez más importancia. Relegadas históricamente a un segundo plano y limitadas por ello en muchas de sus posibilidades, las mujeres de hoy tienen una presencia mucho mayor en espacios tradicionalmente reservados a los hombres, o al menos con clara preferencia hacia ellos. El rugby forma parte de ese fenómeno: tras décadas de reducir a las mujeres al mero papel de espectadoras, hoy debe agradecerle a la explosión de la rama femenina su regreso a los Juegos Olímpicos.

Sin embargo, donde todavía es rara su participación es al costado de la cancha. Ahí sobresale Priscila Álvarez, quien está a cargo de la preparación física del plantel superior de Natación y de la coordinación física de todas las divisiones. Ella guarda la esperanza de que en el futuro, las chicas planten bandera también allí.

- ¿Cómo es ser una chica entre tantos hombres? ¿Te tratan diferente?

- Hay mucha confianza, pero también mucho respeto. Eso no quiere decir que haya distancia o temor, significa que dentro de la relación cercana que tenemos, no se pierde de vista cuál es el lugar de cada uno. Son chicos serios, que saben lo que quieren hacer. Además, el staff técnico es impecable. Hay una coordinación tal que, si lo digo yo, es como si lo dijera el head coach. No hay desautorizaciones ni mensajes contradictorios.

- ¿Te costó conseguir ese respeto por ser mujer?

- No, fue muy fácil. Cuando el staff técnico te entiende y te respeta, lo demás es mucho más fácil. Sobre todo cuando tratás con chicos como los de Natación. Son muy respetuosos y saben lo que quieren. Además, ya hace ocho años que estoy en este club, por lo que muchos de los chicos que hoy están en la Primera trabajan conmigo desde que tenían 14 años. Igual, a mí me resulta más fácil trabajar con el sexo opuesto.

- ¿Cómo llegaste al mundo del rugby?

- Después de recibirme de profesora de Educación Física, me fui dos años a Buenos Aires para hacer una licenciatura en alto rendimiento. Ahí tuve mi primera experiencia con el rugby en el club Los Tilos, en La Plata. Cuando volví, casi de casualidad llegué a los “Naranjitas”, en la época de Bernardo Urdaneta. Él siempre me defendió y me apoyó, así como el “Chino” (Fernando) Allena, “Chari” (Juan) Fornaciari y quienes trabajan con él. Porque al principio fue difícil: fui resistida por ser mujer, aunque se tratara de un seleccionado juvenil. Ellos me abrieron camino y me enseñaron muchas cosas, porque si bien me especializaba en trabajo con pesas, de cuestiones técnicas de rugby no sabía nada. Y aún hoy sigo aprendiendo. Después de eso, llegué a Natación para ocuparme de todas las divisiones juveniles.

- Tuviste una experiencia en Lince también...

- Sí. Hace algunos años pedí permiso en Natación para hacer una experiencia con el plantel superior de otro club. Ellos aceptaron con la condición de que siguiera trabajando con Natación también. Así llegué a Lince, donde estuve dos temporadas, 2014 y 2015. Fue una gran experiencia, me tocó trabajar con un gran grupo humano. De hecho, muchos de ellos continúan trabajando con pesas a las 5.30 de la mañana, como hacíamos entonces. ¿Por qué tan temprano? Porque todos trabajaban o estudiaban y era la hora en que podían hacerlo.

Variedad y futuro

- ¿Es muy distinto trabajar con un equipo de rugby que con uno de fútbol o de hockey?

- No sabría decirlo. Lo que sí puedo decir es que el respeto que hay en este deporte es único y es lo que me permite trabajar tan cómoda en un ambiente donde se puede aprender mucho.

- ¿Pudiste conocer otras chicas que hagan lo mismo?

- No. Lo que hago no es para nada común, tratándose de planteles superiores. En Tucumán no hay y en el resto del país también es poco común. De hecho, por el Torneo del Interior me ha tocado visitar clubes de otras provincias y se sorprenden de que la “profe” sea yo.

- ¿Crees que eso cambiará pronto?

- Tengo fe que pasará en un futuro cercano. Hay muchas chicas que son jugadoras y, al mismo tiempo, estudian o son profesoras de Educación Física, así que seguramente tendrán más recursos que yo, que nunca jugué a este deporte. Pero por ahora están disfrutando de otra etapa, y está bárbaro. No tengo dudas de que pronto ellas formarán parte de planteles superiores de rugby, masculinos y femeninos.

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