La importancia del humanismo en la práctica médica

LA  GACETA
Por LA GACETA 17 Junio 2017

Privar de características humanas alguna cosa: la deshumanización del arte; endurecer, insensibilizar a alguien, definen la deshumanización, una palabra que ha hecho camino al andar en los últimos lustros. La automatización, el excesivo individualismo, el consumismo materialista, han ido mutilando la sensibilidad y tienden a convertir a la persona en un número, en un ser anónimo, en una variable del mercado, en un cliente. Esta realidad abarca también a la medicina.

Un médico que además es docente en la Escuela de Medicina del Hospital Italiano de Buenos Aires, disertó en la Universidad de San Pablo-T sobre bioética. Señaló que un médico actual no puede ignorar Google ni WhatsApp en la interacción con sus pacientes e hizo hincapié en la compasión y la humanización. Dijo que el profesional tiene que estudiar, aprender, adquirir la pericia, el arte para comprender lo que le cuentan y ordenarlo. “Además, tiene que tener juicio en el sentido de saber manejar los valores del paciente, los de la sociedad, los del pagador (sea el Estado, una obra social o un seguro de salud) y armonizarlos en pos de la solución individual para el paciente. Esto, en bioética, se llama hacer justicia distributiva. Por lo demás, tiene que tener los valores de cualquier relación humana, como la autonomía, la veracidad”, afirmó el doctor Mario Aldo Sebastiani.

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Dijo que valores como la compasión y el humanismo no son sencillos de aprender en una universidad. “Hacen a la formación humanística del médico, pero esa formación va a llegar a través de otras vías, como la música o la literatura o el cine o la poesía, o todas ellas, que le van a permitir tener un manejo de las emociones y comprender al otro, comprender su sufrimiento”.

En octubre de 2012, se llevó a cabo en nuestra ciudad la XII Conferencia Argentina de Educación Médica que, entre otros asuntos, abordó la necesidad de humanizar a los futuros médicos. Uno de los expositores manifestó que se debía diferenciar el humanismo médico, que es la concepción más pura de la medicina, del mercantilismo, el corporativismo y el trato inhumano. El director de la Escuela de Medicina de la Universidad Adventista del Plata, Daniel Heissenberg, dijo en la ocasión que por cuestiones políticas o sociales, la realidad choca con la enseñanza de los valores, pero que es necesario hallar el modo de desterrar los antivalores, la corrupción, la deshonestidad, el mercantilismo. Afirmó que la educación superior debía tener un fuerte impacto en la creación de conductas humanitarias. “Quizás nos cueste un poco más, pero nos esforzaremos por recuperar valores como la honestidad, la responsabilidad, la verdad, la cooperación, la solidaridad, el respeto”, dijo.

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Hay profesionales que difícilmente atiendan u operen a un paciente si este no tiene para pagar el famoso e ilegal “plus”, olvidando el juramento hipocrático actualizado por la Declaración de Ginebra de 1948: “No operaré a nadie por cálculos, dejando el camino a los que trabajan en esa práctica”. En las fichas de internación, algunas clínicas se liberan de cualquier responsabilidad para evitar los juicios por mala praxis. Es decir que si alguien debe operarse de vesícula y terminan cortándole una pierna, el sanatorio no se hace responsable y el médico tampoco. Si el paciente no acepta esas condiciones, no puede internarse.

“Mientras el tigre no puede dejar de ser tigre, no puede destigrarse, el hombre vive en riesgo permanente de deshumanizarse”, afirmaba el filósofo José Ortega y Gasset que disertó en la Biblioteca Sarmiento de nuestra ciudad en octubre de 1916.

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