Los legisladores radicales José María Canelada y Adela Estofán de Terraf presentaron un proyecto de ley de protección a trabajadores de la esfera pública que denuncien actos de corrupción.
La iniciativa busca establecer mecanismos efectivos para proteger a quienes se desempeñen en el ámbito de la Administración Pública y que, de buena fe, denuncien o den testimonio sobre actos de corrupción susceptibles de ser investigados y sancionados administrativa o penalmente.
Como medidas de protección, los entes de la Administración Pública no podrán: accionar contra los denunciantes o testigos despidiéndolos o discontinuando su contrato laboral; disminuir sus salarios, incluyendo horas extras y adicionales; trasladarlos de manera intempestiva a otro lugar de trabajo, salvo que sea solicitado por el agente; cambiar de manera injustificada las condiciones laborales, y toda otra acción que atente contra la integridad emocional, moral, física y económica del empleado. Asimismo, tendrán derecho a recibir asesoramiento jurídico y psicológico de manera gratuita y permanente; disponer de protección policial; solicitar el cambio de lugar de trabajo o, de ser necesario, licencia con goce de sueldo, y otras acciones que la autoridad competente considere necesarias para brindar garantías al trabajador.
Según Canelada y Estofán, la propuesta está diseñada para proteger a los estatales de persecuciones, hostigamientos y perjuicios económicos como consecuencia de sus denuncias dehechos de corrupción. “El acceso a la protección por parte de los denunciantes de actos de corrupción es un derecho que garantiza el ejercicio y goce pleno de la integridad personal y la de sus bienes, así como la conservación de sus condiciones laborales, que eventualmente podrían estar amenazadas como consecuencia de una denuncia”, argumentaron.
La iniciativa busca establecer mecanismos efectivos para proteger a quienes se desempeñen en el ámbito de la Administración Pública y que, de buena fe, denuncien o den testimonio sobre actos de corrupción susceptibles de ser investigados y sancionados administrativa o penalmente.
Como medidas de protección, los entes de la Administración Pública no podrán: accionar contra los denunciantes o testigos despidiéndolos o discontinuando su contrato laboral; disminuir sus salarios, incluyendo horas extras y adicionales; trasladarlos de manera intempestiva a otro lugar de trabajo, salvo que sea solicitado por el agente; cambiar de manera injustificada las condiciones laborales, y toda otra acción que atente contra la integridad emocional, moral, física y económica del empleado. Asimismo, tendrán derecho a recibir asesoramiento jurídico y psicológico de manera gratuita y permanente; disponer de protección policial; solicitar el cambio de lugar de trabajo o, de ser necesario, licencia con goce de sueldo, y otras acciones que la autoridad competente considere necesarias para brindar garantías al trabajador.
Según Canelada y Estofán, la propuesta está diseñada para proteger a los estatales de persecuciones, hostigamientos y perjuicios económicos como consecuencia de sus denuncias dehechos de corrupción. “El acceso a la protección por parte de los denunciantes de actos de corrupción es un derecho que garantiza el ejercicio y goce pleno de la integridad personal y la de sus bienes, así como la conservación de sus condiciones laborales, que eventualmente podrían estar amenazadas como consecuencia de una denuncia”, argumentaron.
Temas
Adela Estofán de Terraf
Lo más popular
Ranking notas premium







