Dos matrimonios vendían droga en el barrio Antena
05 Marzo 2017 Seguir en 
Los vecinos habían avisado que algo malo sucedía en esa humilde vivienda. Un mes tardaron los investigadores de Drogas Peligrosas de la Policía Federal para confirmar que efectivamente en medio del barrio Antena, de Banda del Río Salí, se había instalado un quiosco de venta de cocaína y marihuana.
Los federales, que actuaron bajo las órdenes del subcomisario Jorge Luján, secuestraron 120 ravioles de “merca” y 30 baguyos de “yerba”. También se incautaron de $3.200 en efectivos, celulares y otras pruebas que pueden ser claves para determinar el origen de la droga que comercializaban.
Los policías durante varias semanas realizaron tareas de vigilancia en el barrio. Después de varios días lograron establecer el funcionamiento del pequeño centro de venta. Descubrieron que el negocio estaba a cargo de dos matrimonios y que no sólo vendían la droga en el domicilio, sino que lo hacían en la calle.
Después de varios días de espera, los federales lograron filmar una transacción. Con esa prueba lograron que el juez federal Fernando Poviña ordenara el allanamiento. Cuando los pesquisas llegaron al lugar, encontraron la droga y evitaron que los acusados escaparan del lugar. Por orden del magistrado, los cuatro quedaron detenidos por comercialización de drogas.
“Estas porquerías hacen mucho tiempo que estaban vendiendo droga aquí. Hubo un vecino que avisó y, sin darnos cuenta, los estuvieron vigilando”, señaló Juana, una vecina que pidió que su apellido se mantuviera en reserva para evitar represalias.
Juan esperó quedarse solo para hablar con LA GACETA. “Este es tan solo uno de los lugares donde venden drogas en el barrio. Ahora cierran este, pero mañana estará funcionando en otro lugar. Así es la vida en un barrio donde muchos venden droga, más que tortillas”, explicó.
Los federales, que actuaron bajo las órdenes del subcomisario Jorge Luján, secuestraron 120 ravioles de “merca” y 30 baguyos de “yerba”. También se incautaron de $3.200 en efectivos, celulares y otras pruebas que pueden ser claves para determinar el origen de la droga que comercializaban.
Los policías durante varias semanas realizaron tareas de vigilancia en el barrio. Después de varios días lograron establecer el funcionamiento del pequeño centro de venta. Descubrieron que el negocio estaba a cargo de dos matrimonios y que no sólo vendían la droga en el domicilio, sino que lo hacían en la calle.
Después de varios días de espera, los federales lograron filmar una transacción. Con esa prueba lograron que el juez federal Fernando Poviña ordenara el allanamiento. Cuando los pesquisas llegaron al lugar, encontraron la droga y evitaron que los acusados escaparan del lugar. Por orden del magistrado, los cuatro quedaron detenidos por comercialización de drogas.
“Estas porquerías hacen mucho tiempo que estaban vendiendo droga aquí. Hubo un vecino que avisó y, sin darnos cuenta, los estuvieron vigilando”, señaló Juana, una vecina que pidió que su apellido se mantuviera en reserva para evitar represalias.
Juan esperó quedarse solo para hablar con LA GACETA. “Este es tan solo uno de los lugares donde venden drogas en el barrio. Ahora cierran este, pero mañana estará funcionando en otro lugar. Así es la vida en un barrio donde muchos venden droga, más que tortillas”, explicó.







