Desde hace unos años, en todo el mundo, los concursos de belleza están en la mira de aquellos que los cuestionan porque no hacen más que consolidar la imagen de la mujer - objeto. Y ahora, en las elecciones departamentales para la Reina de la Vendimia, en Mendoza, le tocó a Guaymallén dar el ejemplo con una iniciativa de inclusión que permitió la candidatura de una joven cuyas medidas escapan - y con creces - a los cánones de las tradicionales reinas de belleza. La chica en cuestión se llama Estefanía Correa, mide 1,62, pesa 122 kilos, y el sábado pasado hizo llorar de la emoción a un auditorio que la aplaudió de pie al oír su testimonio descarnado de una vida signada por la discriminación ante su cuerpo de “mujer gorda”. Por ahora, Estefanía se alzó como la representante de Colonia Segovia, y el 22 de febrero deberá competir con otras 20 candidatas del Departamento de Guaymallén, para poder competir en la final nacional de la Reina de la Vendimia, en marzo o abril. Pero ella ya siente que, con haber llegado a esta instancia, su misión está cumplida.
Ayer, la voz de la joven se propaló por todo el país: “Vendimia no es un concurso de belleza. Es mucho más que eso. Por eso mismo me presenté, porque quería demostrar que Vendimia no solo es un cuerpo y una cara bonita. Vendimia es una tradición de años en Mendoza”. Y añadió: “Me siento fuerte y segura, mi familia y amigos me acompañan. Tenemos que querernos tal cual somos. Uno es lindo cuando así lo siente, porque todos somos lindos...“Estoy muy feliz con ser reina distrital, todo lo que venga después será un premio para mi vida”. Estefanía tiene 24 años, es modelo desde hace tres, quiere ser maestra jardinera y se ha preparado durante años para poder participar en la tradicionl fiesta mendocina.
Desde el departamento de Guaymallén, Carolina Cocuzza, jefa de promoción y Desarrollo de Políticas y Actividades integrales de la Vendimia, le dijo a LA GACETA que Estefanía pudo presentarse porque fue una decisión de las actuales autoridades de ese distrito “apostar a romper con una tradición que en la Fiesta de la Vendimia, premia la idea de mujer - objeto”, y a privilegiar la inclusión como derecho.
Subrayó que su elección “impactó mucho y generó una reacción de apoyo espontáneo a partir de algo que no se había preparado”. “Logró emocionar al público con su testimonio en primera persona, en el que contó cómo la discriminación que sufrió a lo largo de su vida la fortaleció. Cuando terminó de hablar, sus compañeras la rodearon en un abrazo muy emotivo. Esto sucedió aunque nadie lo esperaba. Y ella quiere que esta experiencia incite a las mujeres que se sienten inseguras a presentarse más allá de lo que marcan los estereotipos”, concluyó la funcionaria mendocina.
Ayer, la voz de la joven se propaló por todo el país: “Vendimia no es un concurso de belleza. Es mucho más que eso. Por eso mismo me presenté, porque quería demostrar que Vendimia no solo es un cuerpo y una cara bonita. Vendimia es una tradición de años en Mendoza”. Y añadió: “Me siento fuerte y segura, mi familia y amigos me acompañan. Tenemos que querernos tal cual somos. Uno es lindo cuando así lo siente, porque todos somos lindos...“Estoy muy feliz con ser reina distrital, todo lo que venga después será un premio para mi vida”. Estefanía tiene 24 años, es modelo desde hace tres, quiere ser maestra jardinera y se ha preparado durante años para poder participar en la tradicionl fiesta mendocina.
Desde el departamento de Guaymallén, Carolina Cocuzza, jefa de promoción y Desarrollo de Políticas y Actividades integrales de la Vendimia, le dijo a LA GACETA que Estefanía pudo presentarse porque fue una decisión de las actuales autoridades de ese distrito “apostar a romper con una tradición que en la Fiesta de la Vendimia, premia la idea de mujer - objeto”, y a privilegiar la inclusión como derecho.
Subrayó que su elección “impactó mucho y generó una reacción de apoyo espontáneo a partir de algo que no se había preparado”. “Logró emocionar al público con su testimonio en primera persona, en el que contó cómo la discriminación que sufrió a lo largo de su vida la fortaleció. Cuando terminó de hablar, sus compañeras la rodearon en un abrazo muy emotivo. Esto sucedió aunque nadie lo esperaba. Y ella quiere que esta experiencia incite a las mujeres que se sienten inseguras a presentarse más allá de lo que marcan los estereotipos”, concluyó la funcionaria mendocina.
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