Annie y Walt, una pareja estadounidense, habían soñado -cada uno por separado- tener una niña. Cuando Walt tenía 10 años tuvo un extraño sueño: la escena donde él era adulto y sujetaba la mano de una pequeña bebé, de pelo y ojos oscuros a la que, estaba seguro, llamaría Chloe.
Años más tarde se enamoró de su vecina y amiga, Annie, quien sorprendentemente le contó que estaba predestinada a tener una niña y quería llamarla Chloe.
Luego del casamiento decidieron ser padres y pero la espera se hacía larga y después de algunos años y varios estudios se dieron cuenta que ambos eran estériles.
Ambos decidieron adoptar, se anotaron en una lista de espera y un día llegó mail que anunciaba que una mamá que esperaba una niña los había elegido como padres de ella, pero que quería conocerlos.
El encuentro fue emocionante, ya que cuando hablaron sobre probables nombres de la pequeña se llevaron una gran sorpresa: ella también había pensado que la niña podía llamarse Chloe.
Años más tarde se enamoró de su vecina y amiga, Annie, quien sorprendentemente le contó que estaba predestinada a tener una niña y quería llamarla Chloe.
Luego del casamiento decidieron ser padres y pero la espera se hacía larga y después de algunos años y varios estudios se dieron cuenta que ambos eran estériles.
Ambos decidieron adoptar, se anotaron en una lista de espera y un día llegó mail que anunciaba que una mamá que esperaba una niña los había elegido como padres de ella, pero que quería conocerlos.
El encuentro fue emocionante, ya que cuando hablaron sobre probables nombres de la pequeña se llevaron una gran sorpresa: ella también había pensado que la niña podía llamarse Chloe.
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