Cosas que pasaban 100 años atrás y que eran noticias en nuestras páginas. Algunas curiosas, otras dolorosas pero que dejaban su rastro en el diario y que ahora podemos releer.
Comisario perdido
La comuna de 7 de Abril esperaba la llegada de su comisario para que se sentase en su poltrona seccional. Según las averiguaciones practicadas, el comisario distrital Cirilo Zapatiel, presentó en 7 de Abril a Lauro Gómez, manifestando que había sido nombrado comisario de la localidad, así relata la crónica de octubre de 1916 la aparición del jefe uniformado. El relato continúa: Gómez tomó posesión del cargo, desapareciendo dos días después en forma misteriosa.
Todo el pueblo y hasta los lectores de LA GACETA se mantenían en vilo esperando noticias sobre él. Hasta que un grupo de vecinos lo encontró siguiéndole la pista.
Pero la sorpresa no terminaba con su hallazgo sino que comenzaba allí. Al ser encontrado o mejor dicho al conocer el paradero de Gómez, se ha conocido la verdad de lo ocurrido. El desaparecido no era comisario y no se sabe con que intención Zapatiel lo presentó como tal.
Violencia de género
La violencia de género también era parte de nuestras noticias en la década de 1910. Paula Ruiz, vecina de calle San Lorenzo 1.091, se encontraba en su casa cuando llegó su ex pareja, Vicente Rodríguez, para “hablar” con ella. Tras una corta charla, la atacó con un puñal. La primera herida fue en el glúteo. Tratando de escapar la mujer llegó a uno de los cuartos de la vivienda hasta donde fue seguida por el agresor, quien le produjo dos nuevas heridas en la misma zona donde había recibido la primera. Presenciaron el ataque Pastora e Irene Carrizo y Tránsito y Rosa Quinteros, que vivía junto a Paula. El hombre escapó del lugar apenas consumado el ataque y volvió a su casa que estaba muy cerca, Las Piedras entre La Rioja y Alberdi. Allí fue detenido por la comisión policial enviada en su búsqueda. La víctima fue atendida de urgencia en la Asistencia Pública para luego ser traslada al hospital Santillán donde permaneció internada algunos días ya que las heridas revestían cierta gravedad.
Caricias femeninas
Así titulaba nuestro diario una noticia de octubre de 1916, que hacía referencia al encuentro de un hombre, Rufo Martínez, con su esposa en su casa de Las Piedras al 600. El cariño modulaba el carácter; hasta que “aquella merced al vino, recobró inusitadas energías y aplicó una regular paliza a Rufo. Éste atinó a huir poniéndose a salvo de las demostraciones cariñosas de su mujer. Rumbeó a la asistencia pública. El hombre presenta varias lesiones en la cabeza. Una de ellas de consideración. Después de ser curado, se fue a la comisaría sección Sud, a refugiarse temeroso de los puños de su mujer”.
Duelo y ataque
La historia se ubica en la zona de avenida Alem (Mitre en 1916) y Las Piedras, cuando Lorenzo Aguirre caminaba tranquilamente, Lauro González lo invitó a un duelo. El convite no fue aceptado y Aguirre siguió su camino. González insatisfecho, lo atacó. Este armado con un palo descargó varios golpes en Aguirre, que se defendió con sus puños.
La victoria parecía volcarse para el agresor cuando medió un policía, que detuvo el ataque. Arrestó a González. Aguirre, con la pensante algo averiada, fue conducido a la Asistencia Pública para su curación. Heridas leves, controles y a casa.
Comisario perdido
La comuna de 7 de Abril esperaba la llegada de su comisario para que se sentase en su poltrona seccional. Según las averiguaciones practicadas, el comisario distrital Cirilo Zapatiel, presentó en 7 de Abril a Lauro Gómez, manifestando que había sido nombrado comisario de la localidad, así relata la crónica de octubre de 1916 la aparición del jefe uniformado. El relato continúa: Gómez tomó posesión del cargo, desapareciendo dos días después en forma misteriosa.
Todo el pueblo y hasta los lectores de LA GACETA se mantenían en vilo esperando noticias sobre él. Hasta que un grupo de vecinos lo encontró siguiéndole la pista.
Pero la sorpresa no terminaba con su hallazgo sino que comenzaba allí. Al ser encontrado o mejor dicho al conocer el paradero de Gómez, se ha conocido la verdad de lo ocurrido. El desaparecido no era comisario y no se sabe con que intención Zapatiel lo presentó como tal.
Violencia de género
La violencia de género también era parte de nuestras noticias en la década de 1910. Paula Ruiz, vecina de calle San Lorenzo 1.091, se encontraba en su casa cuando llegó su ex pareja, Vicente Rodríguez, para “hablar” con ella. Tras una corta charla, la atacó con un puñal. La primera herida fue en el glúteo. Tratando de escapar la mujer llegó a uno de los cuartos de la vivienda hasta donde fue seguida por el agresor, quien le produjo dos nuevas heridas en la misma zona donde había recibido la primera. Presenciaron el ataque Pastora e Irene Carrizo y Tránsito y Rosa Quinteros, que vivía junto a Paula. El hombre escapó del lugar apenas consumado el ataque y volvió a su casa que estaba muy cerca, Las Piedras entre La Rioja y Alberdi. Allí fue detenido por la comisión policial enviada en su búsqueda. La víctima fue atendida de urgencia en la Asistencia Pública para luego ser traslada al hospital Santillán donde permaneció internada algunos días ya que las heridas revestían cierta gravedad.
Caricias femeninas
Así titulaba nuestro diario una noticia de octubre de 1916, que hacía referencia al encuentro de un hombre, Rufo Martínez, con su esposa en su casa de Las Piedras al 600. El cariño modulaba el carácter; hasta que “aquella merced al vino, recobró inusitadas energías y aplicó una regular paliza a Rufo. Éste atinó a huir poniéndose a salvo de las demostraciones cariñosas de su mujer. Rumbeó a la asistencia pública. El hombre presenta varias lesiones en la cabeza. Una de ellas de consideración. Después de ser curado, se fue a la comisaría sección Sud, a refugiarse temeroso de los puños de su mujer”.
Duelo y ataque
La historia se ubica en la zona de avenida Alem (Mitre en 1916) y Las Piedras, cuando Lorenzo Aguirre caminaba tranquilamente, Lauro González lo invitó a un duelo. El convite no fue aceptado y Aguirre siguió su camino. González insatisfecho, lo atacó. Este armado con un palo descargó varios golpes en Aguirre, que se defendió con sus puños.
La victoria parecía volcarse para el agresor cuando medió un policía, que detuvo el ataque. Arrestó a González. Aguirre, con la pensante algo averiada, fue conducido a la Asistencia Pública para su curación. Heridas leves, controles y a casa.
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