Los niños pasan por distintos estados a lo largo de su crecimiento y, por momentos, dejan de ser criaturas dulces y se transforman en pequeños demonios. Es que el desarrollo y la independencia vienen acompañados de nuevas experiencias y muchas dudas que ellos no saben manejar. Los berrinches son una reacción común en todos ellos y el mejor ejemplo para graficar su crecimiento.
Las rabietas -como también se les llama-, se suelen desarrollar cuando el niño se da cuenta de que su limitado lenguaje no le permite expresar todo lo que siente, pero que sí lo puede hacer a través de su comportamiento. Según los especialistas, los pequeños lloran, gritan, patalean, se tiran al piso, entre otras cosas, cuando sienten frustración, ira, miedo o tristeza. Su objetivo es llamar la atención de los adultos para pedir algo que se le quitó o escapar de alguna situación que no les gusta.
Ocurren entre el año y medio y los cuatro años y suelen ser muy molestos para los padres. "La aparición de estas manifestaciones es una señal para que los adultos pongan en práctica estrategias para enseñar a los niños a manejar sus emociones", explicó la psicóloga y especialista en psicoprofilaxis obstétrica, Myriam Bulos.
Aunque suene raro esa rebeldía y cambio de estado, se debe entender como signo positivo. Según Bulos, que no presente ninguna actitud similar es motivo de preocupación. "En los niños, esta es una etapa normal del crecimiento y suele desaparecer conforme va haciéndose más grande", comentó.
Qué hacer ante estas situaciones.
1. Tratá de identificar la causa del malestar.
2. Llevalo a un lugar seguro para que pueda desahogarse. Si no llegara a haber un espacio tranquilo, alzalo y sacalo de donde comenzó el berrinche.
3. Hablale mientras se desahoga y explicale que entendés su molestia, pero que sólo le vas a prestar atención cuando se calme.
4. Abrazalo o felicitalo cuando se calme. Al mismo tiempo, aprovechá para describirle la sensación de bienestar que le causó tranquilizarse.
Tener en cuenta.
- No debés darle todo lo que pide. Va a entender que es inaceptable.
- Sostené los límites: decile que no y mantené tu postura. Siempre hacelo con amor.
- Evitá alterarte: es mejor salir de la situación que involucrarte en el berrinche.
- Ponete de acuerdo con el resto de los adultos que cuidan al niño en la forma de manejarse ante estos casos.
Las rabietas -como también se les llama-, se suelen desarrollar cuando el niño se da cuenta de que su limitado lenguaje no le permite expresar todo lo que siente, pero que sí lo puede hacer a través de su comportamiento. Según los especialistas, los pequeños lloran, gritan, patalean, se tiran al piso, entre otras cosas, cuando sienten frustración, ira, miedo o tristeza. Su objetivo es llamar la atención de los adultos para pedir algo que se le quitó o escapar de alguna situación que no les gusta.
Ocurren entre el año y medio y los cuatro años y suelen ser muy molestos para los padres. "La aparición de estas manifestaciones es una señal para que los adultos pongan en práctica estrategias para enseñar a los niños a manejar sus emociones", explicó la psicóloga y especialista en psicoprofilaxis obstétrica, Myriam Bulos.
Aunque suene raro esa rebeldía y cambio de estado, se debe entender como signo positivo. Según Bulos, que no presente ninguna actitud similar es motivo de preocupación. "En los niños, esta es una etapa normal del crecimiento y suele desaparecer conforme va haciéndose más grande", comentó.
Qué hacer ante estas situaciones.
1. Tratá de identificar la causa del malestar.
2. Llevalo a un lugar seguro para que pueda desahogarse. Si no llegara a haber un espacio tranquilo, alzalo y sacalo de donde comenzó el berrinche.
3. Hablale mientras se desahoga y explicale que entendés su molestia, pero que sólo le vas a prestar atención cuando se calme.
4. Abrazalo o felicitalo cuando se calme. Al mismo tiempo, aprovechá para describirle la sensación de bienestar que le causó tranquilizarse.
Tener en cuenta.
- No debés darle todo lo que pide. Va a entender que es inaceptable.
- Sostené los límites: decile que no y mantené tu postura. Siempre hacelo con amor.
- Evitá alterarte: es mejor salir de la situación que involucrarte en el berrinche.
- Ponete de acuerdo con el resto de los adultos que cuidan al niño en la forma de manejarse ante estos casos.
Lo más popular
Ranking notas premium







