Los vicios para frenar, un peligro

La cuestión pasa por la valoración de las normas y de la autoridad, según una experta en tránsito.

CAPACITACIÓN. En los cursos enseñan a enfrentar peligros correctamente. la gaceta / foto de inés quinteros orio
CAPACITACIÓN. En los cursos enseñan a enfrentar peligros correctamente. la gaceta / foto de inés quinteros orio
Por Redacción Sociedad 25 Septiembre 2016

Cuando hablamos de conductas al volante, suelen aparecer muchas leyendas urbanas que en absoluto son ciertas. Estos mitos pasan de generación en generación y terminan afectando la forma en que manejamos, asegura Pedro Erazzo, perito en Accidentología y presidente de la fundación Conciencia al volante.

Junto a María Silvia Honrubio, fundó una escuela de manejo en la diagonal a Tafí Viejo adonde se puede aprender desde poner la primera marcha hasta maniobras evasivas para prevenir un accidente.

“Nada más ponen un pie en la autoescuela, los conductores comenzamos a ver que tienen un montón de vicios y malas prácticas. Me pasó cuando empecé a hacer los cursos. Me di cuenta de que manejaba a un 30% de mi capacidad y era un peligro”, señala Erazzo, mientras se dispone a subir a uno de los autos doble comando para explicar cuál es el comportamiento inadecuado más común al conducir; el cual puede terminar afectando la seguridad vial. “Una maniobra riesgosa es por ejemplo pisar el pedal del embrague y el del freno con todas las fuerzas. Es un muy mal hábito que retrasa el frenado del vehículo y, en caso de emergencia, puede significar hasta 10 metros de diferencia o más. Sólo hay que apretar el freno”, señaló.

Otro mito es ¿quién maneja mejor, el hombre o la mujer? “Si vemos estadísticamente las mujeres aparecen menos en los choques. Pero creo que no debe ser el único parámetro a analizar. Yo veo que ellas son más prudentes, solidarias y respetuosas de las normas. Pero también son más distraídas algunas veces e involucran cuestiones emocionales en el manejo”, responde.

Según Erazzo, la clave para mejorar la seguridad vial pasa por regular quién enseñará a manejar, lo cual se debería hacer por ley. “Como ocurre en otras partes del mundo, si un padre instruye a su hijo este deberá hacerse responsable legalmente de lo que su hijo haga al volante durante un tiempo determinado. De igual manera, también las escuelas de manejo y los instructores particulares deberían conformar un sistema regulado y ser obligatorios”, explica el experto, que está pensando en presentar un proyecto referido a esta temática.

 

psicóloga de tránsito
“Conocen perfectamente las normas,     pero no son una prioridad”
Si bien no existen teorías exactas de por qué hay lugares donde se transgreden más las normas de tránsito que en otros, algunos expertos sostienen que en Tucumán es porque hasta hace no mucho era una ciudad chica, con menor movimiento vehicular y, en ese contexto, los ciudadanos se veían menos obligados a cumplir las disposiciones. 
Silvia Gallardo, psicóloga experta en tránsito, cree que la cuestión pasa por la valoración de las normas y de la autoridad. “Está claro que la gran mayoría de los conductores conocen las leyes de tránsito. Así y todo en la municipalidad capitalina se hacen 10.000 multas por mes. La transgresión es constante porque para el tucumano la prioridad no es cumplir con las disposiciones, sino sus propias necesidades. Por una cuestión cultural, viven cuestionando y reinterpretando las normas”, sostiene. Ejemplos claros de estos argumentos son: “De noche no freno en los semáforos porque es inseguro”, “si en la señal de pare no viene nadie paso y no freno”. “En general después de un incidente, las justificaciones son que llegaban tarde, que tenían un problema personal. En el caso de los jóvenes, esto está más relacionado con una cuestión psicológica: se creen omnipotentes y prueban sus límites”, analiza. “No es lo mismo manejar que conducir. Lo primero es saber técnicamente usar un auto. Conducir implica saber cómo manejarse en la vía pública y eso en nuestra provincia deja mucho que desear”, opina. 

Psicóloga de tránsito
“Conocen perfectamente las normas, pero no son una prioridad”

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Si bien no existen teorías exactas de por qué hay lugares donde se transgreden más las normas de tránsito que en otros, algunos expertos sostienen que en Tucumán es porque hasta hace no mucho era una ciudad chica, con menor movimiento vehicular y, en ese contexto, los ciudadanos se veían menos obligados a cumplir las disposiciones. 
Silvia Gallardo, psicóloga experta en tránsito, cree que la cuestión pasa por la valoración de las normas y de la autoridad. “Está claro que la gran mayoría de los conductores conocen las leyes de tránsito. Así y todo en la municipalidad capitalina se hacen 10.000 multas por mes. La transgresión es constante porque para el tucumano la prioridad no es cumplir con las disposiciones, sino sus propias necesidades. Por una cuestión cultural, viven cuestionando y reinterpretando las normas”, sostiene. Ejemplos claros de estos argumentos son: “De noche no freno en los semáforos porque es inseguro”, “si en la señal de pare no viene nadie paso y no freno”. “En general después de un incidente, las justificaciones son que llegaban tarde, que tenían un problema personal. En el caso de los jóvenes, esto está más relacionado con una cuestión psicológica: se creen omnipotentes y prueban sus límites”, analiza. “No es lo mismo manejar que conducir. Lo primero es saber técnicamente usar un auto. Conducir implica saber cómo manejarse en la vía pública y eso en nuestra provincia deja mucho que desear”, opina. 

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