POR LOS POBRES EN ÁFRICA. Una monja colabora con personal de sanidad en Sierra Leona. La caridad es una de los rostros emblemáticos de la religión. huffingtonpost.com

Nicholas Kristof - The New York Times
Jesús nunca mencionó a los gays o al aborto, sino que se centró en los enfermos y los pobres. Sin embargo, algunos jerarcas cristianos han prosperado satanizando a los homosexuales. Mahoma mejoró la condición de las mujeres en su época, pero a la fecha algunos clérigos musulmanes les prohíben manejar y citan a la religión como razón para mutilarles los genitales a las chicas. Y es de suponer que Buda se quedaría atónito al ver la discriminación impuesta por sus seguidores de Birmania contra la minoría rohingya.
“Nuestras religiones suelen estar precisamente en favor de lo contrario que defendieron sus fundadores”, observa el ex pastor Brian D. McLaren en un nuevo y provocador libro titulado “La gran migración espiritual”.
Los fundadores generalmente son visionarios audaces y carismáticos que inspiran con su imaginación moral, mientras que sus enseñanzas a veces se transforman en burocracias conservadoras y hostiles, obsesionadas con el dinero y el poder. Esa tensión es especialmente pronunciada en las enseñanzas de Jesús, que desafió a todo lo establecido en su época mientras que hoy el cristianismo forma parte del establishment.
Cuestionamientos
“No es de extrañar que cada vez haya más cristianos que sacudan la cabeza y se pregunten qué le está pasando a su religión -comenta McLaren-. Sentimos como si nuestro fundador hubiera sido secuestrado. Sus captores lo hacen desfilar frente a las cámaras para manifestarse en contra de los pobres, del medio ambiente, de los gays, de los intelectuales, de los inmigrantes y de la ciencia. ¡Ese no es el Jesús que conocimos en los evangelios!”
Este argumento se desarrolla en medio de un ambiente de fermento religioso. Occidente se ha vuelto más laico. En Estados Unidos, la gente sin filiación religiosa, los ateos y quienes se sienten espirituales pero no practican ninguna religión organizada representan casi la cuarta parte de la población. La proporción va en rápido aumento: entre la generación del milenio, más de la tercera parte es no practicante.
Esto va acompañado de una reducción del interés público en la doctrina. “Uno de los países más religiosos del mundo es también una nación de analfabetos en materia de religión”, sostiene Stephen Prothero en su libro “Religious Literacy”, refiriéndose a Estados Unidos.
Para considerar
Sólo la mitad de los cristianos de Estados Unidos pueden nombrar los cuatro evangelios; sólo el 41% sabe quién fue Job y apenas la mitad de los católicos entiende la doctrina de la Eucaristía. Empero, si los estadounidenses piensan que Juana de Arco fue la esposa de Noé o se preguntan si las epístolas son las mujeres apóstoles, entonces quizá la solución sea angustiarse menos por la doctrina y más por las acciones.
“¿Qué significaría para los cristianos redescubrir su fe no como un sistema de creencias sino sólo como una forma de vida justa y generosa, arraigada en la contemplación y expresada en la compasión?”, se pregunta McLaren.
Eso sería una forma de emigrar de una burocracia religiosa para regresar a la visión moral del fundador, y sería un reto enorme. Pero las religiones pueden emigrar y de hecho lo hacen.
“Como crecí en un ambiente cristiano muy conservador siempre me advirtieron que no cambiara la esencia del mensaje -explica McLaren-. Pero, al mismo tiempo, muchas veces no veíamos lo mucho que había cambiado el mensaje con el paso del tiempo. Hubo épocas en las que, por ejemplo, el cristianismo aprobó la quema de brujas y las masacres de herejes”.
Otra mirada
Conforme la sociedad se ha modernizado y la gente se ha vuelto más escéptica respecto de los relatos del parto virgen y la resurrección, una de las reacciones ha sido abandonar la religión. Sin embargo, existe un profundo impulso de buscar conexiones espirituales.
McLaren aconseja no preocuparse de que los milagros de la Biblia hayan sido literalmente ciertos y pensar más en su significado: si se dice que Jesús curó a un leproso, hagamos a un lado la cuestión de si ocurrió realmente y veamos el hecho de que se dirigiera a los más estigmatizados de la sociedad.
La cuestión social
Por supuesto, no es sólo el cristianismo el que se enfrenta a estas cuestiones. El rabino Rick Jacobs, presidente de la Unión por la Reforma del Judaísmo, dice ver un deseo por una misión de justicia social inspirada y equilibrada en las tradiciones de la fe.
“Ahí es donde yo veo nuestro camino -afirma Jacobs-. Se ha visto el ritual como una obsesión para la comunidad religiosa pero no se ha visto el valor y el compromiso por moldear un mundo más justo y compasivo”.
Puede parecer raro que yo escriba esta columna, pues no soy un cristiano particularmente religioso. Pero sí considero que la fe religiosa es una de las fuerzas más importantes, para bien o para mal, y me inspiran los esfuerzos de los fieles que organizan comedores populares y refugios para desamparados.
Lo que me inspira no es la burocracia, ni la doctrina ni los antiguos rituales. Ni siquiera la más gloriosa catedral, templo o mezquita. Más bien me inspira un médico misionero católico en el Sudán que atiende a las víctimas de las bombas, un médico evangélico que logra lo imposible en la Angola rural, un rabino que lucha en favor de los derechos humanos de los palestinos. Eso sí que es religión.








