LA GACETA / FOTO DE DIEGO ARÁOZ
21 Agosto 2016 Seguir en 

“Algo teníamos que hacer. Estábamos muy preocupados por la cantidad de ilícitos que se estaban cometiendo en esta zona de la provincia. Durante mucho tiempo vivimos en paz, pero la vida se transformó en una pesadilla por culpa de la inseguridad”, dijo María Fernanda Herrera, una de los habitantes de la localidad de San Andrés que, después de hacer varias reuniones vecinales, decidieron unirse con la Policía para acabar con la ola de inseguridad que atormenta a la gente en ese sector del este de la provincia.
Los vecinos comenzaron a despertarse cuando notaron el incremento de asaltos. Las motos, los celulares y las carteras eran los botines preferidos por desconocidos, que circulaban sin problemas por el lugar. Los escruches también provocaron muchos dolores de cabeza, ya que ladrones atacaban las casas de los habitantes estables y los domicilios de las personas que eligieron el lugar para disfrutar los fines de semana.
Según el relato de los vecinos, la mayoría de los asaltantes no son de la zona, sino que ante la falta de uniformados, desconocidos de otras localidades vecinas eligen la localidad para ir a cometer los ilícitos. “Todos estábamos cansados de que no se hiciera nada. Durante mucho tiempo se analizaron diferentes alternativas. Nos sentíamos abandonados, pero ahora sabemos que las cosas pueden cambiar, aunque todavía no se consiguió lo que quiere la mayoría, que es que haya policías recorriendo toda la noche la ciudad”, explicó Verónica Bollea, del barrio 210 Viviendas.
“El pueblo ha crecido mucho. Se hicieron varios barrios y llegó gente nueva. El crecimiento de la población no estuvo acompañada por una mejor protección”, analizó Juan Carlos Barrionuevo, empleado de comercio que camina las calles de esa localidad desde hace más de 40 años.
Del malestar vecinal pasaron a las marchas; y de las movilizaciones, a comprometerse para tratar de solucionar los problemas. Después de algunas charlas que se originaron en las veredas mismas de los diferentes barrios, decidieron unirse y convocaron a Carla Martín, delegada comunal de la zona, para que actuara de nexo con las autoridades policiales de la zona.
Primeros pasos
Hace menos de 10 días los vecinos y los representantes de la Policía mantuvieron una reunión en la sede comunal. Fue tan grande la convocatoria que varios se quejaron porque no pudieron ingresar al lugar y se quedaron con las ganas de expresar su punto de vista.
Pese a ese inconveniente, allí, según se informó, las dos partes explicaron sus posturas y acordaron dar una serie de pasos frente al delito.
Uno de los principales planteos, que quedó escrito en un acta, es reiterar el pedido para que se incremente el número de efectivos en la zona que, en estos momentos, de acuerdo a la versión de los vecinos, no supera a los 10 efectivos.
También le solicitarán a la Secretaría de Seguridad Ciudadana la instalación de cámaras de seguridad en las principales calles y en las zonas consideradas rojas por la cantidad de delitos cometidos en los últimos tiempos.
La Comuna, en cambio, se comprometió a entregar dos motos a la comisaría para que realicen tareas de prevención. Además, las autoridades se encargarán de preseleccionar a dos personas que cumplirán la misión de “vigías comunales”, con la particularidad de que la selección final será decidida por los responsables de la fuerza.
Además, los funcionarios comunales abrirán una oficina para que los vecinos puedan plantear todas sus inquietudes. Funcionará de lunes a viernes de 8 a 13, en la escuela “Profesor Luis Sosa” y estará conducida por el técnico de Seguridad Ciudadana Carlos Suárez, según se informó.
Apoyo
“El apoyo de la comunidad para realizar nuestra tarea es fundamental”, aseguró comisario Mario Toledo, segundo jefe de la Unidad Regional Este, de la que depende San Andrés. “Nos convocaron a una reunión para analizar la situación y allí estuvimos”, explicó a LA GACETA.
El funcionario aseguró que ya han logrado reforzar la presencia policial con dos móviles del servicio 911 y que incrementaron los operativos de control en los principales accesos a la localidad.
“La gente, además de denunciar, puede avisar a la Policía de situaciones extrañas que estén observando. Nuestra gente tiene instrucciones precisas para actuar cuando los habitantes de San Andrés avisen de cualquier anormalidad”, concluyó Toledo.
Los vecinos comenzaron a despertarse cuando notaron el incremento de asaltos. Las motos, los celulares y las carteras eran los botines preferidos por desconocidos, que circulaban sin problemas por el lugar. Los escruches también provocaron muchos dolores de cabeza, ya que ladrones atacaban las casas de los habitantes estables y los domicilios de las personas que eligieron el lugar para disfrutar los fines de semana.
Según el relato de los vecinos, la mayoría de los asaltantes no son de la zona, sino que ante la falta de uniformados, desconocidos de otras localidades vecinas eligen la localidad para ir a cometer los ilícitos. “Todos estábamos cansados de que no se hiciera nada. Durante mucho tiempo se analizaron diferentes alternativas. Nos sentíamos abandonados, pero ahora sabemos que las cosas pueden cambiar, aunque todavía no se consiguió lo que quiere la mayoría, que es que haya policías recorriendo toda la noche la ciudad”, explicó Verónica Bollea, del barrio 210 Viviendas.
“El pueblo ha crecido mucho. Se hicieron varios barrios y llegó gente nueva. El crecimiento de la población no estuvo acompañada por una mejor protección”, analizó Juan Carlos Barrionuevo, empleado de comercio que camina las calles de esa localidad desde hace más de 40 años.
Del malestar vecinal pasaron a las marchas; y de las movilizaciones, a comprometerse para tratar de solucionar los problemas. Después de algunas charlas que se originaron en las veredas mismas de los diferentes barrios, decidieron unirse y convocaron a Carla Martín, delegada comunal de la zona, para que actuara de nexo con las autoridades policiales de la zona.
Primeros pasos
Hace menos de 10 días los vecinos y los representantes de la Policía mantuvieron una reunión en la sede comunal. Fue tan grande la convocatoria que varios se quejaron porque no pudieron ingresar al lugar y se quedaron con las ganas de expresar su punto de vista.
Pese a ese inconveniente, allí, según se informó, las dos partes explicaron sus posturas y acordaron dar una serie de pasos frente al delito.
Uno de los principales planteos, que quedó escrito en un acta, es reiterar el pedido para que se incremente el número de efectivos en la zona que, en estos momentos, de acuerdo a la versión de los vecinos, no supera a los 10 efectivos.
También le solicitarán a la Secretaría de Seguridad Ciudadana la instalación de cámaras de seguridad en las principales calles y en las zonas consideradas rojas por la cantidad de delitos cometidos en los últimos tiempos.
La Comuna, en cambio, se comprometió a entregar dos motos a la comisaría para que realicen tareas de prevención. Además, las autoridades se encargarán de preseleccionar a dos personas que cumplirán la misión de “vigías comunales”, con la particularidad de que la selección final será decidida por los responsables de la fuerza.
Además, los funcionarios comunales abrirán una oficina para que los vecinos puedan plantear todas sus inquietudes. Funcionará de lunes a viernes de 8 a 13, en la escuela “Profesor Luis Sosa” y estará conducida por el técnico de Seguridad Ciudadana Carlos Suárez, según se informó.
Apoyo
“El apoyo de la comunidad para realizar nuestra tarea es fundamental”, aseguró comisario Mario Toledo, segundo jefe de la Unidad Regional Este, de la que depende San Andrés. “Nos convocaron a una reunión para analizar la situación y allí estuvimos”, explicó a LA GACETA.
El funcionario aseguró que ya han logrado reforzar la presencia policial con dos móviles del servicio 911 y que incrementaron los operativos de control en los principales accesos a la localidad.
“La gente, además de denunciar, puede avisar a la Policía de situaciones extrañas que estén observando. Nuestra gente tiene instrucciones precisas para actuar cuando los habitantes de San Andrés avisen de cualquier anormalidad”, concluyó Toledo.
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