El mítico avión Ryan llega al Aero Club local

17 Jul 2016

MANUEL RIVA / LA GACETA

El 4 de enero de 1931 llegó a Tucumán el avión Ryan del Aero Club para aumentar su flotilla y mejorar el servicio que brindaba. Según LA GACETA con esta máquina se intensificarán los servicios a cargo de la institución en la región norteña. La nave fue adquirida por el presidente del club, ingeniero Eduardo Regúnaga.

Nuestro diario relata del primer viaje que debido al mal tiempo en el litoral, el avión no pudo salir del aeródromo de Morón hasta un día después. Piloteado por Ignacio Cigorraga decoló (sábado 3 de enero) del campo mencionado dirigiéndose a Lincoln, donde permaneció unas horas. Luego se dirigió a Córdoba. Desde allí remoto viaje hacia Santiago del Estero, donde llegó a últimas horas del sábado, por lo que debió pernoctar para despegar al día siguiente a las 7.55” y agrega que poco antes de las 9 se escuchó el trepidar de un motor potente sobre la ciudad y enseguida se vio la silueta del avión.

Los datos aportados al diario señalaban que tenía un motor Wright de 300 H.P, con un “plafond” (techo de vuelo) de 5.500 metros y una velocidad crucero de 180 kilómetros por hora. Su autonomía era de seis horas. Era silencioso y su cabina permitía el transporte de cuatro pasajeros y dos tripulantes. Cigorraga le contó a LA GACETA: “es un avión magnífico”. Además, destacó sus bondades técnicas y la importancia que tendría para conectar poblaciones.

Este avión, así como el que había sido adquirido dos años antes (es el que se ve en la foto de abajo, en Tafí del Valle), son similares el recordado “Spirit of Saint Louis” con el que Charles Lindbergh cruzó el Atlántico en 1927. En una nota de 2013 de Carlos Páez de la Torre (h), el directivo del Aero Club Alberto Di Lella resaltaba la trascendencia de la nave que pasó inadvertida para el público. “Es un Ryan NP, una joya adquirida por el Aero Club de Tucumán a la fábrica homónima de San Diego, California. Se trata de un símil del mismo avión que dicha pequeña fábrica diseñó y construyó para el glorioso vuelo de Charles Lindbergh en el ‘Spirit of St. Louis’, de Nueva York a París sin escalas, el 27 de mayo de 1927”.   

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