Después del susto, Macri volverá a su actividad

El jefe de Estado se tomó el fin de semana para descansar con su familia, luego de haber sido asistido en un sanatorio privado. Los expertos creen que se trató de un episodio menor, aunque sugieren a los colaboradores del mandatario que mejoren la comunicación de hechos y de las decisiones que se toman.

Después del susto, Macri volverá a su actividad
05 Junio 2016
Una imagen ha causado un fuerte impacto en el entorno del presidente Mauricio Macri la tarde del viernes, antes de ser hospitalizado, durante cuatro horas en una clínica del barrio de Olivos, muy cerca de la Quinta Presidencial. Era la de Juliana Awada y la hija que esperaba que su padre salga del despacho para partir hacia el sanatorio, con el fin de efectuarse los controles médicos. Un dolor en el pecho puso en alerta al jefe de Estado y luego fue la arritmia “que le impidió continuar con su trabajo y mantener la agenda de actividades previstas” ese día, fue el argumento del parte médico oficial.

La salud presidencial es una cuestión de Estado, más allá de si el diagnóstico sostiene que se trata o no de una leve dolencia. Macri sintió el efecto de los primeros seis meses de gestión, caracterizados por el trabajo para cambiarle el rumbo a la economía, particularmente. Al conocerse el estado de salud del jefe del Poder Ejecutivo, se dispararon una serie de conjeturas. También observaciones sobre cómo debe comunicar el Gobierno una situación de esa naturaleza.

Más allá de todo esto, Macri se encuentra “bien y, si no surgen complicaciones” y los resultados de los estudios programados son satisfactorios, el Presidente “puede retomar su actividad el próximo lunes”, indicó Simón Salzberg, el cardiólogo y jefe de la Unidad Médica Presidencial. Macri descansaba ayer junto a su familia en la quinta Los Abrojos tras sobreponerse a un cuadro de arritmia cardíaca, consignó un cable de la agencia DyN. Fue revisado en la mañana de ayer en la quinta de Olivos por Salzberg, quien indicó que tiene “un ritmo cardíaco normal” y que lo vio “muy bien”.

Según el ex jefe de la Unidad Coronaria del hospital Fernández, el corazón de Macri “hoy está latiendo en forma normal, como late en todos nosotros”. “El presidente pasó bien la noche y ya no presenta arritmia desde ayer”. Salzberg señaló que le aconsejó reposo para “evitar reuniones estresantes, pero las reuniones sociales las puede hacer” e incluso admitió que “si quiere puede hacer deportes”.

En Olivos, durante la mañana, el presidente recibió al ex senador radical Ernesto Sanz -quien dijo que lo vio “bárbaro”- y al presidente de la cámara de Diputados nacional, Emilio Monzó, quien señaló que lo encontró “muy bien” y que habían analizado “temas de agenda que estaban previstos”. La Presidencia, a su vez, confirmó -por la tarde- que el Presidente “pasará el fin de semana en la Quinta Los Abrojos”, en el partido bonaerense de Malvinas Argentinas, con su familia, “para retornar el lunes a la actividad con su agenda programada”. El vocero presidencial Iván Pavlosky destacó que Macri “es una persona que pone el cuerpo desde las 8 de la mañana al final del día y está encima de todos los problemas”.

Ante una pregunta sobre la intensidad de la agenda que lleva adelante Macri, el vocero enfatizó que el Presidente “está sujeto a presiones como todos” y se preocupó en destacar que “es el primer episodio” de estas características que experimentó el mandatario desde que asumió en la Casa Rosada, el 10 de diciembre pasado.

Comunicación y después...

El de Macri fue uno de los episodios clínicos más prematuros que se observó en un Presidente en ejercicio. “Si la internación, aunque breve, se toma como un dato concreto sobre registro de enfermedad presidencial, Macri es el que ha tenido más anticipadamente este tipo de situación”, indicó a LA GACETA Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría. “Ahora, si el gobierno -como dice el jefe de Gabinete Marcos Peña- está en su momento más difícil y la causa del problema de salud es el estrés, como publican varios medios, es claro lo que estaría sucediendo” con el contratiempo que padeció Macri, acota el analista.

Su par, Sergio Berensztein, puntualiza que puede que el viernes se haya disparado el protocolo médico, pero comunicacionalmente no. Y eso es lo que haya llevado a la confusión y al cúmulo de versiones que giraron en torno de la salud presidencial. “Hay países, como los Estados Unidos, en los que hay una suerte de obligación informar acerca de estas cuestiones, en otros, como Francia, no pasa lo mismo. En Argentina, en definitiva, no existen esas reglas; no está regulado”, sostiene el politólogo.

Más allá de cualquier persona que ejerza la presidencia, Berensztein considera que es necesario que el votante sepa cuál es la fortaleza de la salud de un posible jefe de Estado; de saber su condición psicofísica. “En un Presidente, el estrés siempre estará presente por las obligaciones que implica tal cargo”, remarca. “En muchos casos, la enfermedad es un tabú, algo que no se quiere revelar para no mostrar debilidad y algo de eso siempre hay en la política”, acota.

Según Daniel Valli, experto en comunicación en crisis, en el caso de la dolencia de Macri, como en varios anuncios de medidas oficiales, el Gobierno no encontró la sintonía en términos de comunicación. “Mi impresión es que el Gobierno está tratando de comunicar con los hechos, en vez de darle más sentido a las decisiones que se toman”, indica. Eso hace que, en algunos casos, parezca que llega tarde cuando se instala en la opinión pública algún tema.

Valli reconoce que el Gobierno de Macri ha trabajado muy bien en los medios y redes sociales, en la relación directa con la gente, con las personas. “Pero me parece que está subestimando el valor de los medios tradicionales de comunicación que son los que, de alguna forma, marcan los temas de la agenda pública”, observa.

Más allá del susto y del contratiempo, los colaboradores del Presidente respiran. Y afirman que mañana, el jefe de Estado volverá a su despacho, a su tarea habitual. Los profesionales y analistas políticos consultados por nuestro diario coinciden en señalar que el estrés es un mal recurrente en el ejercicio del poder y que suele convertirse en una cuestión de Estado. Ayer, hoy y tal vez mañana.

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