Asaltaron una panadería e intentaron huir en colectivo

Un policía, que fue alertado por un transeúnte, subió al ómnibus y atrapó a los ladrones Habían entrado a un local de Ayacucho y San Lorenzo, donde vaciaron la caja y forcejearon con la vendedora

22 Abril 2016
No es la primera, ni la segunda, ni la tercera vez que asaltan la panadería “Dulce y Salado”, ubicada en barrio Sur. De hecho, son incontables los robos que sufrieron los empleados que pasaron por ese comercio. El último fue el miércoles a la tarde, cuando dos delincuentes les vaciaron la caja.

“A mí ya me asaltaron cinco o seis veces acá”, estimó Lorena Lescano, una de las jóvenes que atienden en el local que está ubicado en la esquina de Ayacucho y San Lorenzo. Ella no se encontraba en el lugar cuando entraron los ladrones el miércoles, pero su compañera María Fernanda Lazarte la puso al tanto del hecho. “Fue como a las 16. Primero vinieron dos chicos a comprar, pidieron unas facturas, pagaron y se fueron. Cinco minutos después volvieron. Son de esos chicos que andan con unos canastos llenos de cosas dulces, como pepas y alfajores de maicena, que suben a vender a los colectivos y dicen que son adictos en recuperación”, detalló.

Esa segunda vez que entraron a la panadería, los jóvenes dejaron sus canastos en el piso del local y le advirtieron a la vendedora que se trataba de un asalto. “Le dijeron que no grite porque estaban armados, pero no tenían nada. Uno le pidió que le dé el celular y el otro entró, abrió la caja registradora y sacó todo”, relató Lescano.

“Acá ya estamos hartos de que nos roben, así que mi compañero lo agarró a uno y comenzaron a forcejear hasta que le arrancó la manga de la campera y los dos salieron corriendo. Dejaron los canastos con los alfajores y las pepas al lado de la puerta”, siguió contando la empleada.

La víctima salió gritando a la calle y un transeúnte llamó al sistema de emergencias 911 para avisar que los dos delincuentes huían a pie por calle San Lorenzo, con sentido hacia el oeste. En la esquina de San Lorenzo y Jujuy, los delincuentes subieron a un colectivo de la Línea 17.

Al mismo tiempo, el cabo Álvaro Frías, que presta servicio en el Grupo CERO, había parado con su moto en el semáforo de esa esquina. Cuando un hombre se le acercó para avisarle que dos ladrones habían subido al ómnibus, los siguió hasta que consiguió que el colectivo frenara. Entonces subió y esposó a los dos asaltantes, ante la sorpresa de los pasajeros.

Minutos después llegaron refuerzos y trasladaron a los delincuentes a la seccional 2ª. Allí supieron que se trataba de un joven de 21 años y un adolescente de 15.

La fiscala María del Carmen Reuter, que subroga la Fiscalía X°, ordenó que el mayor permanezca aprehendido. Mientras que el Juez de Menores resolvió que el adolescente sea entregado a sus padres.

Además de los canastos que habían dejado abandonados en la panadería, la Policía secuestró la suma de $ 1.019.

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