COMO HERMANOS. Bianchi y Sbuttoni se conocen de memoria en el “decano”. El primero va por su cuarta temporada en el club, mientras que el rubio va por la tercera en este “Decano” de Primera. la gaceta / archivo
04 Abril 2016 Seguir en 

“A ese torneo lo perdimos nosotros y encima ellos se llevaron la frutilla del postre... Nos sacamos una vieja espina que teníamos clavada”... Lo que estuvo tanto tiempo escondido en un cofre de seguridad, pasadas las 23 del viernes, salió a la luz: el sentimiento de los veteranos del plantel de Atlético de liberarse de una vieja cuenta pendiente: vencer a Huracán, el último equipo en derrotarlo en el Monumental (ahora acumula 28 partidos invictos de local) pero por sobre todo el verdugo que en un desempate en Mendoza, el 14 de diciembre de 2014 lo dejó fuera del fútbol de Primera.
Dicen que el tiempo lo cura todo, pero no. A veces se necesita de una revancha. Atlético la tuvo. “Por suerte, todo vuelve. Ahora nos enfrentamos en Primera y ganamos. Estoy orgulloso de los compañeros que tengo”, agradece un Bruno Bianchi que vivió aquel 1-4 en la tierra del buen vino desde adentro, a la par de Franco Sbuttoni, el central con el que mejor se conoce y con el que lograron el ascenso a Primera la temporada pasada.
Fue, quizás, para el dupla el mejor partido desde su formación en el “Decano”. “Por la satisfacción, pienso que sí. Era algo de los dos, porque jugamos ese partido. La peleamos un año entero y ahora poder sacarnos esa espina juntos fue increíble”, reconoce el central derecho, que hasta reveló que hubo lágrimas en el vestuario local, tras el triunfo al “Globo”. “Sí, así es. La pasamos muy mal en su momento. Es verdad que el hincha lo sufrió, pero nosotros lo sufrimos el doble. Entonces, para nosotros este partido era importante”, acepta.
“Después de casi un año y medio volvimos a tener nuestra revancha”, aporta a la causa Sbuttoni, y luego agrega. “Ellos tienen jugadores de jerarquía, pero realmente el equipo, defensivamente, lo hizo muy bien. Era una prueba para nosotros”, destaca “Gringo”, cuyo ángel de la guarda, Graciela (recientemente fallecida), su mamá, lo acompaña en todo momento. “Siempre que arrancan los partidos miro al cielo y le agradezco a ella. Cuando hizo el gol Rodrigo (Aliendro), me emocioné mucho. Le agradecí a ella porque sé que nos está ayudando. Por ahí, de las derrotas se aprende. Y también se sale adelante”, asegura el zurdo, un viejo fanático de la historia en el colegio.
Ahora él y el resto de sus compañeros escriben nuevas hazañas para el “Decano”. “Es lindo escribirlas, ja. Ojalá podamos seguir haciéndolo por mucho tiempo más”.
Dicen que el tiempo lo cura todo, pero no. A veces se necesita de una revancha. Atlético la tuvo. “Por suerte, todo vuelve. Ahora nos enfrentamos en Primera y ganamos. Estoy orgulloso de los compañeros que tengo”, agradece un Bruno Bianchi que vivió aquel 1-4 en la tierra del buen vino desde adentro, a la par de Franco Sbuttoni, el central con el que mejor se conoce y con el que lograron el ascenso a Primera la temporada pasada.
Fue, quizás, para el dupla el mejor partido desde su formación en el “Decano”. “Por la satisfacción, pienso que sí. Era algo de los dos, porque jugamos ese partido. La peleamos un año entero y ahora poder sacarnos esa espina juntos fue increíble”, reconoce el central derecho, que hasta reveló que hubo lágrimas en el vestuario local, tras el triunfo al “Globo”. “Sí, así es. La pasamos muy mal en su momento. Es verdad que el hincha lo sufrió, pero nosotros lo sufrimos el doble. Entonces, para nosotros este partido era importante”, acepta.
“Después de casi un año y medio volvimos a tener nuestra revancha”, aporta a la causa Sbuttoni, y luego agrega. “Ellos tienen jugadores de jerarquía, pero realmente el equipo, defensivamente, lo hizo muy bien. Era una prueba para nosotros”, destaca “Gringo”, cuyo ángel de la guarda, Graciela (recientemente fallecida), su mamá, lo acompaña en todo momento. “Siempre que arrancan los partidos miro al cielo y le agradezco a ella. Cuando hizo el gol Rodrigo (Aliendro), me emocioné mucho. Le agradecí a ella porque sé que nos está ayudando. Por ahí, de las derrotas se aprende. Y también se sale adelante”, asegura el zurdo, un viejo fanático de la historia en el colegio.
Ahora él y el resto de sus compañeros escriben nuevas hazañas para el “Decano”. “Es lindo escribirlas, ja. Ojalá podamos seguir haciéndolo por mucho tiempo más”.
Lo más popular







