Donar médula ósea puede salvar una vida

LA  GACETA
Por LA GACETA 04 Abril 2016
Las situaciones límites suelen colocar al ser humano en un estado de zozobra, de inseguridad. Se experimenta la sensación de perder el control de las circunstancias -si es que estas pueden ser controladas- y pasar a ser manejado por ellas. Se toma conciencia de que las adversidades que les suceden a otros, también pueden ocurrirle a uno mismo. Por ejemplo, el anuncio de que un ser querido padece una enfermedad grave o incurable, escapa a las posibilidades de modificar esa realidad. Sin embargo, siempre hay acciones solidarias que no cuestan nada y pueden ayudar, como donar médula ósea.

El 1° de abril se recordó el Día Nacional del Donante de Médula Ósea, en coincidencia con el decimotercer aniversario de la creación del Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH), del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai).

Enfermedades como la leucemia, la anemia aplástica, el linfoma, la mieloma, errores metabólicos o déficits inmunológicos pueden ser tratadas con un trasplante de médula ósea. Sin embargo, solo entre un 25% y un 30% de estos pacientes tiene la posibilidad de encontrar un donante compatible en su grupo familiar.

El 70% o 75% restante debe recurrir a un donante sano, voluntario y no emparentado. Para evitar el rechazo, la médula ósea donada debe ser 100% compatible con la del paciente y eso solo ocurre en un caso entre 40.000, razón por la cual, se necesitan cada vez más donantes.

Para buscar al donante existen registros que funcionan en todos los países y que actualmente reúnen a más de 20 millones de inscriptos. En nuestro país funciona el CHP, que es un banco de datos que recopila la información genética de todos los donantes registrados en la Argentina e integra la Red Internacional de Donantes de Médula Ósea. Los especialistas señalan que cuanto más se amplía el registro y la red, más oportunidades tienen los pacientes de conseguir un donante efectivo.

Para ser donante se requiere estar sano, tener entre 18 y 55 años y pesar más de 50 kilos. Según el Incucai, en 2015 se realizaron 113 trasplantes con células provenientes de donante no emparentado obtenidos por la intervención del CPH, lo cual representa la cifra más alta desde su creación.

Si bien en Tucumán se realizan campañas sobre la importancia de donar médula ósea a través de una simple extracción de sangre, sería importante que ya desde la escuela primaria, se educara acerca de los principios básicos de la salud y de la solidaridad. Ello ahuyentaría los temores que por falta de información, se tienen de donar sangre en forma voluntaria. Con esta pequeña acción se puede contribuir a salvar vidas, así como beneficiar a quienes tienen en su grupo sanguíneo el factor RH negativo y que conforman una minoría.

Como señalamos en otra oportunidad, el Estado podría promover acciones de información y concientización en lugares donde la gente asiste masivamente, como las canchas de fútbol, a espectáculos; en bancos o en reparticiones públicas, donde la gente pierde varias horas de su vida haciendo cola. Se podrían instalar mesas informativas en las peatonales, en la terminal de ómnibus. Si ello se hiciera en forma sostenida y coordinada, posiblemente se incrementarían los dadores. No en vano se dice que “donar sangre es honrar la vida”.

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