Debería ser un reconocimiento en todo sentido, pero a menudo y para la gran mayoría es sinónimo de sinsabor, de amargura, de desdicha. Tras más de 30 o 40 años de servicio, una persona sueña con un digno pase a retiro, pero se encuentra con haberes indignos. Debe padecer la burocracia de una obra social, la más grande de Sudamérica, que ha sido usada con frecuencia como botín de guerra por los funcionarios que la han administrado. El Programa de Asistencia Médica Integral (PAMI) cobija a alrededor de siete millones de personas.
El nuevo titular del organismo -ahora se denomina Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados- dijo que la anterior gestión dejó una deuda de $ 5.000 millones y un déficit operativo superior a los $ 200 millones.
Anunció que implementará un sistema único de gestión administrativa y clínica que generará la equidad de las prácticas en todo el país y un control del gasto. El afiliado no deberá efectuar trámites, se implementarán procesos para que el afiliado no tenga que hacer nada, y que de ellos se ocupen el médico y el empleado. Trazará corredores de salud en el territorio nacional, para que Buenos Aires no sea el lugar al que se acuda en busca de especialistas. Los turnos no serán a largo plazo. “Vamos a cambiar eso. A veces la demora en el turno es todo un circuito de demoras que quizás comenzó en la del pago. Por eso es importante que ponga al PAMI al día con las cuentas”, dijo en su reciente vista a Tucumán.
El nuevo responsable de la delegación local del PAMI dijo pondrá énfasis en el cuidado de los jubilados, y señaló que es necesario un aumento de los prestadores de los servicios, especialmente en el interior de la provincia. Adelantó que probablemente trabajen en forma conjunta con las autoridades provinciales porque no el ámbito privado no dispone de mucha infraestructura y se debe recurrir a la prestación pública.
El PAMI fue creado el 13 de mayo de 1971, por el entonces ministro de Bienestar Social, Francisco Manrique, para que fuera administrada por sus propios beneficiarios. Pero este hecho nunca se cumplió, porque desde su creación el presidente de su directorio fue designado por el gobierno de turno, fuera de facto o democrático. Desde entonces arrastra una historia vergonzosa de corrupción y de desfalcos, ha sido usado con fines políticos y se han enriquecido patrimonialmente muchos de sus interventores.
Cabe preguntarse, por ejemplo, ¿por qué un ciudadano laboralmente activo puede elegir libremente médicos y sanatorios y no ocurre lo mismo con un afiliado del PAMI, cuando este aportó al sistema jubilatorio todos los años en que estuvo en actividad? ¿Por qué debe haber diferencias? ¿Por qué debe ser la víctima de las administraciones de turno, cuando debería tener todas las preferencias y beneficios habidos y por haber? ¿Por qué sus interventores y su entorno cobran exorbitantes remuneraciones? ¿Por qué no poner un tope máximo razonable para evitar excesos?
¿Cuál es la razón por la cual el PAMI siga intervenido desde su nacimiento? ¿Por qué subestimar a los viejos? Justamente, los jubilados son los que mayor experiencia profesional y de vida tienen, es decir que son los más aptos para dirigir una obra social porque conocen cuáles son sus necesidades. El 13 de mayo próximo, el PAMI cumplirá 45 años, sería positivo que se pensara seriamente en preparar el terreno para devolverles a los viejos algo que les pertenece. “Para la injusticia sólo hay un remedio, la justicia”, suele decir un dicho popular.
El nuevo titular del organismo -ahora se denomina Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados- dijo que la anterior gestión dejó una deuda de $ 5.000 millones y un déficit operativo superior a los $ 200 millones.
Anunció que implementará un sistema único de gestión administrativa y clínica que generará la equidad de las prácticas en todo el país y un control del gasto. El afiliado no deberá efectuar trámites, se implementarán procesos para que el afiliado no tenga que hacer nada, y que de ellos se ocupen el médico y el empleado. Trazará corredores de salud en el territorio nacional, para que Buenos Aires no sea el lugar al que se acuda en busca de especialistas. Los turnos no serán a largo plazo. “Vamos a cambiar eso. A veces la demora en el turno es todo un circuito de demoras que quizás comenzó en la del pago. Por eso es importante que ponga al PAMI al día con las cuentas”, dijo en su reciente vista a Tucumán.
El nuevo responsable de la delegación local del PAMI dijo pondrá énfasis en el cuidado de los jubilados, y señaló que es necesario un aumento de los prestadores de los servicios, especialmente en el interior de la provincia. Adelantó que probablemente trabajen en forma conjunta con las autoridades provinciales porque no el ámbito privado no dispone de mucha infraestructura y se debe recurrir a la prestación pública.
El PAMI fue creado el 13 de mayo de 1971, por el entonces ministro de Bienestar Social, Francisco Manrique, para que fuera administrada por sus propios beneficiarios. Pero este hecho nunca se cumplió, porque desde su creación el presidente de su directorio fue designado por el gobierno de turno, fuera de facto o democrático. Desde entonces arrastra una historia vergonzosa de corrupción y de desfalcos, ha sido usado con fines políticos y se han enriquecido patrimonialmente muchos de sus interventores.
Cabe preguntarse, por ejemplo, ¿por qué un ciudadano laboralmente activo puede elegir libremente médicos y sanatorios y no ocurre lo mismo con un afiliado del PAMI, cuando este aportó al sistema jubilatorio todos los años en que estuvo en actividad? ¿Por qué debe haber diferencias? ¿Por qué debe ser la víctima de las administraciones de turno, cuando debería tener todas las preferencias y beneficios habidos y por haber? ¿Por qué sus interventores y su entorno cobran exorbitantes remuneraciones? ¿Por qué no poner un tope máximo razonable para evitar excesos?
¿Cuál es la razón por la cual el PAMI siga intervenido desde su nacimiento? ¿Por qué subestimar a los viejos? Justamente, los jubilados son los que mayor experiencia profesional y de vida tienen, es decir que son los más aptos para dirigir una obra social porque conocen cuáles son sus necesidades. El 13 de mayo próximo, el PAMI cumplirá 45 años, sería positivo que se pensara seriamente en preparar el terreno para devolverles a los viejos algo que les pertenece. “Para la injusticia sólo hay un remedio, la justicia”, suele decir un dicho popular.








